#LavisióndeVinuesa | VRAC Quesos Entrepinares 27 – 19 Complutense Cisneros

Las dos jornadas precedentes de Copa del Rey, los duros partidos contra El Salvador y Bathco, habían pasado factura al Complutense Cisneros. Viajó el Colegio a Valladolid exhibiendo fondo de armario, con 9 jugadores nuevos en la convocatoria respecto a la  expedición que dos semanas antes había eliminado en esos mismos campos de Pepe Rojo a El Salvador.

Ocho novedades en el XV obligaban a dudar de las prestaciones del equipo en casa del campeón. Desde hace ya varios año no hay en España equipo que juegue mejor al rugby que el VRAC. El primer tramo de partido, fue duro, muy duro. Con los locales jugando a todo gas, la defensa colegial no daba abasto para cerrar las vías de agua que se abrían en la primera cortina defensiva. Es capaz el Quesos de imprimir un ritmo endiablado a su juego y de doblegar a base de velocidad la defensa de cualquier equipo de esta liga. El Colegio estuvo atento en defensa, pero se le notó la fragilidad de la inexperiencia y cierta falta de convicción en el placaje. En ese temporal inicial, los vallisoletanos sacaron jugoso rédito: dos ensayos para un claro y significativo 12-0 en el minuto 11. Cualquiera que viera esos primeros compases hubiera pensado que no había partido, que al Complutense Cisneros no le alcanzaba.

No fue hasta el minuto 13 que, amainada ya la tormenta, el Colegio empezó a tener balón en campo contrario y a atacar con intención y con criterio. En el minuto 21 tenían los de azul y azul encerrados a los locales en su zona de marca. Renunciaron a 3 puntos claros por un golpe defensivo bajo palos para jugar rápido. Consiguió Mota entrar en marca pero, placado por un defensor, al alargar el brazo para plantar, se le cayó el balón a escasos centímetros del suelo.

Siguió, no obstante, Complutense Cisneros llevando la iniciativa y amenazando con cada balón la veintidós quesera. Se defendía con oficio el VRAC, que sabe guardar bien la ropa y que no acostumbra a mojarse más de lo estrictamente necesario. Cosas de la experiencia.

En el 27, cansados de defender en su campo, los locales metieron con el pie el balón en campo contrario y allí esperaron el error del rival. Tuvo el Colegio una melé a favor en su campo a unos treinta metros de marca, frente a palos. Una situación normalmente propicia para alejar el peligro y llevar el juego a zonas más tranquilas. Pero está el scrum colegial en el diván desde hace semanas. La melé del VRAC se impuso con claridad en el empuje, recuperó la posesión y jugó desde la base un balón que era peligrosísimo. Bastó un pase para que un tres cuartos vallisoletano avanzara sin oposición y plantara entre palos. 19-0.

Complutense Cisneros, consciente en todo momento de la complejidad de sacar algo del partido, no se vio contrariado por el nuevo varapalo, y siguió a lo suyo, a intentar jugar y a medirse cuerpo a cuerpo con uno de esos grupos que marcan el nivel del rugby español. Atacó, le imprimió ritmo a su juego y poco tardó en abrir hueco en una defensa que se empezaba a mostrar un punto remolona. Niño apretaba el acelerador y Beltrán llevaba el volante y entre los dos encadenaron una larga secuencia ofensiva que acabó con Nacho plantando en la esquina para el 19-5. Acababa de salir al campo para sustituir a Mota, y con el primer balón que tocó en División de Honor, ensayó en el Pepe Rojo. Bonita manera de debutar.

El ensayo supuso una reivindicación colectiva del equipo, que a pesar de las ausencias, se sintió capacitado de hacer daño a un rival que ya no era la apisonadora de los primeros diez minutos. Por desgracia, la alegría duro muy poco. Tras recibir el Colegio en su campo el saque del VRAC, Niño pateó a la caja el balón desde la base del ruck y un delantero rival bloqueo la patada con el pecho, agarró el balón y corrió hasta marca sin oposición para anotar un nuevo ensayo, el cuarto para el Quesos. Sin haber visto la jugada en video, en vivo, era difícil de entender como ese jugador podía estar donde estaba sin infringir el reglamento. Se llegó así al descanso con un contundente 24-5 para los locales.

La segunda parte mostró la mejor versión del Complutense Cisneros. Despreocupado del marcador, el equipo se puso a jugar, le aplicó ritmo a su ofensiva y en menos de 5 minutos encontró recompensa a su buen juego. Fran plantó cerca de palos lo que supondría, tras la conversión de Tiago, el 24-12.

El VRAC, muy lejos de su mejor versión, ese equipo dominador y pujante de los primeros minutos, seguía sesteando y especulando con su renta. En el minuto 20, en una de sus pocas incursiones en campo colegial, pidieron palos con un golpe de castigo a más de 45 metros de los palos. La patada quedó corta.

Poco después, en el minuto 22, en una nueva acometida azul y azul, Ander rompió dos placajes y alcanzó la zona de marca para reducir la desventaja y meter al Colegio de lleno en el partido. La conversión de Tiago puso el 24-19 en el marcador. Quedaba casi un cuarto de partido y el choque estaba en un pañuelo. ¡Quién lo hubiera imaginado viendo la contundente superioridad del Quesos en el inicio!

Fueron unos minutos en los que el juego del Colegio brilló. Pero no se trataba de esa habitual alegría postrera de equipo inferior y derrotado, que aprovecha el descanso del poderoso rival ya saciado para echarse unas carreras y maquillar el resultado. No. Eso era antes, en meses pasados, en temporadas anteriores. El equipo ha crecido y el sábado en el Pepe Rojo esa alegría y ese ritmo le alcanzó para poner en jaque al campeón. Fue emocionante ver en la segunda parte a la línea colegial, con chavales todos menores de 23 años, poner en serios aprietos una vez tras otras a la experta tres cuartos del campeón.

A cinco puntos y con muchos minutos por delante, se hacía esperar un autoritario golpe sobre la mesa del poderoso VRAC. Pero éste no llego. No fueron capaces los locales de retomar su mejor versión, ésa de los primeros minutos, ésa que resultaba inalcanzable para su rival. Por su propia fatiga y por mérito del Colegio, que se había crecido sobre el campo y había pasado a controlar el partido, todo lo que pudo hacer el VRAC fue tirar de oficio, alejar el juego de su zona de peligro y tratar de abrir brecha en el marcador a base de golpes de castigo.

En el minuto 28, tras un error defensivo del Gordo Espinós, un golpe de castigo cercano amplió la ventaja del Quesos hasta los 8 puntos, sacando al Colegio del bonus defensivo. 27-19. Poco después, Complutense Cisneros entró en campo contrario y dispuso de un golpe de castigo muy lejano. Más allá de la línea de 40 metros y ladeado. Pudo ir a touche el colegio y buscar un nuevo ensayo que le hubiera dado dos puntos en la clasificación: el bonus ofensivo y el defensivo. Pero prefirió sumar tres puntos, pensando en una posible victoria final con un ensayo postrero. La patada de Tiago se quedó medio metro corta, y el marcador ya no varió. Supo el Quesos arrebatar el oval al Colegio en los minutos finales y dispuso de dos nuevas ocasiones para ampliar la ventaja en el marcador mediante golpes de castigo, pero su pateador tampoco estuvo acertado.

Jugaron por el Complutense Cisneros:

1.Iker Monge (Carlos Bachofer 40’); 2.Pablo Hayali; 3.Guillermo Espinós; 4. David Carretero (Gustavo González 57’); 5. Guillermo Molina; 6.José Luis del Valle; 7. Martín Fernández Varone; 8.Tiago Girao; 9. Manu Niño; 10.Beltran Carreras; 11.Manu Sainz Trápaga; 12.Mariano Alonso; 13. David Mota (Nacho Martínez 33’); 14.Ander Ayala; 15. Fran Soriano

Antonio Llanes, Igor Pinel, James Berrio, Jorge González y Julio Tejedor completaban la convocatoria.

 

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