#LavisióndeVinuesa Getxo Artea RT 23 – 25 Complutense Cisneros

cis_getxo_tiagoEmpecemos por lo importante. No es moco de pavo ganar en Fadura. Llevaba Complutense Cisneros un cuarto de siglo sin hacerlo. Para alguien como yo, que contaba sus viajes allí por derrotas, la victoria tuvo un valor especial, por lo que significa y por como se produjo.

Fue fiel el Colegio a sus señas de identidad. Generoso en el esfuerzo, valiente en el juego y distraído en los detalles que acostumbran a decantar la contienda. Enfrente, Getxo planteaba una propuesta bien distinta. Un grupo construido en torno a un par de poderosas individualidades que centra sus bazas en minimizar su fallos, esperar el error del rival y sacar partido de la pegada de esos jugadores sobresalientes.

Así las cosas, empezó imponiéndose Complutense Cisneros, que como viene haciendo en las últimas semanas, arrancó el partido despierto e intenso. Muy consistente en defensa y fluido con el oval, el XV azul y azul llevó el juego a campo contrario y puso en serios aprietos a su rival. En el minuto 7 llegó el primer ensayo. Tras un largo asedio a la zona de marca rival, a escasos diez metros del ensayo, Tudela arriesgó con una frivolidad…. Se jugó una patadita rasa mirando al tendido, una suerte improbable e improcedente en esas circunstancias. No obstante, tuvo suerte. Le favoreció el rebote del balón, lo recuperó y pudo lanzarse para plantar entre los palos. Tiago transformó con el pie para el 0-7.

Getxo, superado en el cuerpo a cuerpo, se agarraba cual naufrago a la tabla de salvación del prodigioso pie de Linklater. Sus largas e inteligentes patadas daban aire a un equipo que, en esos momentos, se veía plenamente superado por un rival que jugaba más y mejor. En el minuto 13, un up&under del neocelandés permitió a Getxo entrar por primera vez en zona de peligro. Y, por primera vez también, el Colegio dio muestras de su fragilidad competitiva. Habían defendido bien los de azul y azul hasta ese momento, sin necesidad de infracciones. Sin embargo, dentro de la zona de peligro, en las inmediaciones de la línea de veintidós, le falta al Complutense Cisneros templanza y la cabeza se le nubla con cierta facilidad. Una innecesaria infracción defensiva facilitó una cómoda conversión para el 3-7. Un error echaba al traste casi la mitad de la renta cosechada en cuarto de hora de dominio.

Siguió, no obstante, mandando el Colegio, que en el 18 pudo ampliar su ventaja con un golpe de castigo a palos de esos que Tiago no suele fallar. Pero como se iría constatando según avanzó el choque, no era el día del portugués. Si en otros partidos su solvencia con el pie ha sido pilar fundamental de la anotación, el sábado el equipo no pudo contar con ese valioso aporte. Y lo notó.

Mediada la primera parte el dominio colegial empezó a diluirse. Más que por méritos del rival, fue la pérdida de atención y de disciplina de un equipo que se vio, de nuevo, ganador antes de tiempo, lo que empezó a nivelar el partido y a abrir una puerta por la que los vascos no dudaron en entrar. Un par de despistes, algún error no forzado y dos o tres golpes de castigo innecesarios metieron de pronto a Getxo en zona de verdadero peligro. En el minuto 27, desde una touche a cinco metros de marca, los delanteros gextotarras superaron a sus rivales y plantaron en marca. Linklater transformo y puso el 10-7.

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Complutense Cisneros hizo propósito de enmienda y se aplicó en retornar a la senda de la que nunca debió salir. Pronto, una buena jugada de todo el equipo puso a Manu Sainz Trápaga corriendo en el espacio, rompiendo dos placajes cerca de la línea de lateral y llegando a las inmediaciones de la zona de marca. Ese ataque finalizó con una infracción de Poyoca, el flanker excolegial que ha vuelto a su casa para jugar de centro o de lo que le pongan. Bajo palos y a escasos 5 metros de ensayo, la infracción le supuso la expulsión temporal. Tiago sí pasó esa patada y niveló el partido. 10-10 en el 32.

Y vino entonces el peor de los pecados que cometió el Colegio el sábado en Getxo y el que bien pudo haberle costado el partido. Con un jugador más en el campo y con la certeza empírica de tener más argumentos que el rival, se dejó llevar. Faltó el espíritu y el liderazgo necesario para lanzarse a hincar el diente a un oponente en dificultades, y sobró la habitual dosis de autocomplacencia. Getxo apretó los dientes, como corresponde en esas circunstancias y se encontró con un rival endeble, un punto soberbio, y que le regaló dos golpes de castigo absolutamente impropios de un equipo de ese nivel. No desaprovecharon el regalo los vascos, que a pesar de la inferioridad numérica, se vieron instalados en la veintidós rival, y con el plus de motivación que un buen competidor encuentra en la adversidad, supo superar a los madrileños. En esos diez escasos minutos que quedaban hasta el descanso, con un jugador menos sobre el campo, Getxo sumó 10 puntos, un lejano y ladeado golpe de castigo primero y un trabajado ensayo después. Mientras, el Colegio, viéndolas venir. 20-10 al descanso para los de casa.

La segunda parte fue diferente. Complutense Cisneros estuvo más atento y, sabedor de lo que se jugaba, subió varios puntos la intensidad con la que se había empleado en el los minutos previos. En los cinco primeros minutos acarició dos veces el Colegio la zona de ensayo, para que, en el minuto 6, en la tercera aproximación, la delantera consiguiera, por fin, entrar mediante un maul construido desde un saque de lateral. Iñaki fue el que apoyó. Tiago marró la conversión. 20-15.

La entrada desde el banquillo de Gus, Santi Varone y Santi Noriega en la delantera colegial acabaron por inclinar el campo hacia la zona de marca local. No tenía Getxo en su banquillo delanteros de esas prestaciones. Jugaba Complutense Cisneros cuesta abajo, y Getxo se afanaba en defender. En el 19 llegó el segundo ensayo. Una larga sucesión de fases de ataque a escasos metros de la cal, con los vascos vaciándose en evitar el ensayo, la culminó Paco con una genialidad, cuando parecía que, de nuevo, un mal pase iba a truncar la clara ocasión colegial. El pie de Tiago seguía en el diván. 20-20 con un cuarto de partido por jugar.

El penúltimo regalo del Colegio a Getxo, un club con el que nos une una larga amistad, fue el saque de centro tras el ensayo. Sacaron los vascos y ningún jugador azul pidió el oval, que botó para caer después en manos de los locales. Un error de atención que un equipo de este nivel no debería permitirse. Con esa balón, entraron los vascos en zona de peligro por primera vez en la segunda parte. Se aplicó entonces bien en defensa Complutense Cisneros, que acabó recuperando la posesión. Pero poco después, un nuevo despiste forzó una infracción defensiva en campo propio, y Liknlater no falló la patada a palos. 23-20 y quince minutos aún por delante.

El tramo final fue un monólogo colegial. Los de azul y azul se instalaron en campo contrario y, confiados en sus fuerzas, atacaron con criterio e intención en busca de ese ensayo que les diera el partido. En el 77 llegó por fin el ensayo. Fran Soriano resolvió, no sin suspense, un uno contra uno en la esquina y plantó en marca. Tiago tampoco embocó esta patada, y dejó el marcador en el 23-25 final.

Quedaban tres minutos, y el Colegio, como ya hiciera en Hernani, falto de ideas, volvió a jugar muy mal esos minutos finales en ventaja. Le devolvió el balón al rival y se dedicó a defenderse a unos 35 metros de su zona de marca. La sólida cortina defensiva azul y azul impedía el avance de Getxo. Tras varias intentos infructuosos, en una última apuesta desesperada, Linklater se jugó un rastrón. El partido parecía decidido, pues esa patadita rasa no iba a ningún sitio y Complutense Cisneros se aprestaba a recuperar el oval. Pero Gustavo cometió un error que pudo salir carísimo. Obstruyó al neocelandés en su carrera en busca de ese balón que acababa de golpear con el pie. Amarilla para Gus, y golpe de castigo para Getxo. Con el tiempo prácticamente cumplido, la suerte parecía echada. Frente a palos y a unos 35 metros de distancia, parecía cosa hecha para un Linklater que no había fallado ninguna patada en el partido. Pero el excelente jugador getxotarra falló la patada. Por muy poco, pero la falló.

Bien es cierto que poco le faltó a Getxó para ganar el partido. Apenas 50 centímetros en un vuelo de más de 35 metros. Pero no es menos cierto que el Colegio había hecho méritos previamente para una victoria mucho más holgada y que solo su propios errores y malas decisiones le pusieron en ese feo brete de celebrar el error ajeno como un logro propio.

El tumultuoso parabá sobre la hierba de Fadura con los chavales de sub 14, sub 16 y sub 18 que acudieron al partido como parte de su fin de semana de rugby en Vizcaya quedará para el recuerdo de todos los que allí estábamos.

 

Jugaron por el Colegio:

1.Cesar de Sande (Santiago Fernandez Varone 60’); 2.Pablo Hayali (Iker Monge 70’); 3.Guillermo Espinós; 4.Guillermo Molina 5.Iñaki Villanueva (David Carretero 70’); 6.José Luis del Valle (Santiago Noriega 65’); 7. Martín Fernández Varone (Gustavo González 52’); 8.Tiago Girao; 9. Manu Niño (Gabi Nogales 52’); 10.Ángel López; 11.Ander Ayala (Fran Soriano 65’); 12.Álvaro Moreno (Beltran Carreras 70’); 13.Matias Tudela; 14.Manu Sainz Trápaga; 15.Paco Hernández

El crack: Dos no habituales de esta mención destacaron por encima del resto el sábado.

Manu Sainz Trápaga jugó un partido muy serio, refrendando las buenas sensaciones que ya había dejado en el partido anterior.

Pablo Hayali, certero en el saque de lateral e implicado de continuo en el juego, lideró una delantera que se impuso a su oponente merced a un gran trabajo.

El dandy: Paquito Hernández, que en la jugada de su ensayo, el tercero del equipo, recibió un mal pase de Ander cerca de la esquina y en un alarde técnico, levantó con el pie el oval antes de que éste cayera al suelo, para agarrarlo a continuación y ensayar.

El duro: Álvaro “Choflas” Moreno. Impresionante despliegue defensivo del centro colegial, que completó su candidatura a esta mención jugando 30 minutos de partido con el primer metacarpiano de la mano derecha roto.

¡Vaya día!: Iñigo Álvarez, “Poyoca”, con todo el cariño. Tras pasarse toda su trayectoria senior jugando en Madrid con el Colegio, volvió este año a Getxo, su club de origen, justo en la temporada en la que el Colegio ha logrado ganar en Fadura, rompiendo así una larguísima serie de derrotas.

(Fotografías cedidas por Getxo Artea R.T.)

 

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