#LavisióndeVinuesa: CR La Vila vs Complutense Cisneros

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CR La Vila 24 – 29 Complutense Cisneros

Se acerca ya esta liga de División de Honor a su ecuador y la acumulación de partidos va mermando las disponibilidades de los equipos. Era el de La Vila el sexto partido consecutivo de Cisneros, el último episodio del más exigente y duro ciclo competitivo de esta temporada.

Tras sumar tres derrotas en las tres últimas semanas, el Colegio viajaba a Alicante como el que afronta un examen de evaluación. Y afrontaban esa importante prueba con numerosas ausencias por motivos diversos. Pero se ha aplicado el equipo en este primer trimestre en la élite del rugby español y, pase lo que pase en el último partido, el día 22 de diciembre en Valladolid contra el vigente campeón, llevarán los de azul y azul buenas notas a casa por Navidad.

El partido empezó con señales preocupantes. Por primera vez desde la incorporación de Martín al equipo, la melé rival se mostraba claramente superior. En los primeros compases, el escurridizo apertura vilero encontró un hueco en la defensa colegial y se adentró hasta la cocina. Manu y Jorge evitaron el ensayo a escasos metros de marca. Poco después, en el minuto 5, Ander midió mal y, tras un buen up&under de Manolo, placó al zaguero rival cuando éste aún no había posado ambos pies en el suelo. 10 minutos al sin bin para el centro colegial. Tocaba aplicarse para no sufrir.

Por suerte, la inferioridad elevó la tensión de Cisneros, que subió sus prestaciones considerablemente, y empezó a dominar el partido desde la defensa. Manolo, que volvía al quince tras dos semanas en el banquillo, se adueño del juego e impuso, con su pie, la dinámica que más le favorecía en esos momentos a su equipo. En un recital de patadas tácticas, logró que La Vila pasara la mayor parte del tiempo en superioridad lejos de las zonas de peligro.

En el minuto 14, aún con un jugador menos en el campo, dispuso Cisneros de la primera ocasión para sumar. Una infracción defensiva de los locales que, nerviosos, veían como se les agotaba la ventaja numérica sin rédito alguno, permitió a Jorge Gorostiza sumar 3 puntos con una lejana patada. Asumía el vallisoletano una doble responsabilidad el domingo: patear a palos y jugar de zaguero. Ambas asignaturas las aprobó con holgura.

Recobrada ya la igualdad numérica, empezó Cisneros a dominar con claridad el juego. Llevó el partido a campo contrario y allí empezó a sumar ocasiones. En el 19, tras una larga sucesión de fases de ataque, y jugando con ventaja por una infracción defensiva de los alicantinos, Manolo, desde la línea de 40 metros, cruzó una patada a Manu, que éste agarró ya dentro de la veintidós local y, zafándose del zaguero rival, posó entre palos. 0-10.

Siguió dominando el juego con claridad el Colegio, que se mostraba muy sólido en defensa y en touche. Tuvo en esos minutos José Luis del Valle una presencia superlativa. Hiperactivo en defensa y colosal en el ruck, robó un buen número de balones que su equipo jugó, casi siempre, con criterio. Solo la ventaja vilera en el scrum otorgaba algo de aire a un equipo que se veía superado y que no daba abasto para contener las continuas acometidas de los colegiales. Pudo haberse decidido el partido en ese tramo del choque, pero no estuvieron acertados los de azul y desperdiciaron, al menos, cuatro claras ocasiones de ensayo. Tampoco ayudó esa tendencia de Olivares a abusar del juego al pie. Aunque brillante toda el partido con la patada táctica, el equilibrio de fuerzas y la manifiesta ventaja de su equipo en ese tramo del partido hizo que alguna de sus decisiones fueran demasiado conservadoras. Por momentos, parecía el Cisneros un potente deportivo con una “L” en el cristal de atrás.

Y así se encaminaba el partido al descanso cuando en una larga secuencia de ataque colegial en las postrimerías de la veintidós vilera un error de manejo hizo que los locales recuperasen la posesión y pusieran en marcha un rapidísimo contraataque que pilló desprevenido y un punto remolón al Cisneros. La jugada acabó bajo palos y así, se llegó al descanso con un 7-10 para el Colegio, tras unos largos minutos de infructuoso dominio.

Pero las desgracias no acabaron ahí. La reanudación no pudo ser más negativa para los intereses del Colegio. Se reinició el choque con un intercambio de patadas y a Olivares se le cayó un balón tras recibir una patada en su veintidós. Salieron los locales bien desde melé y acariciaron el ensayo. La defensa colegial les detuvo sobre la misma línea y se las apaño para arrebatarles el balón. Ya con el balón, Manolo dudó si patear o aprovechar el desorden del rival para salir jugando de marca, y en su vacilación, la defensa se le echó encima y le obligó a anular. Desde la siguiente melé a cinco metros, la ofensiva vilera logró el ensayo y se pusieron los locales con ventaja en el marcador: 14-10 en el minuto 2 de la segunda parte.

En solo cuatro minutos La Vila le había dado la vuelta al marcador. Era un momento crucial en el partido, de esos que exigen carácter y autoestima a un equipo. Y el Cisneros estuvo a la altura. Sin ponerse nervioso y sabiéndose mejor, empezó a jugar con criterio. Olivares encontró en Cano al socio perfecto y la defensa local empezó a desmoronarse. Si en la primera parte la tercera cortina vilera sufrió con el juego aéreo, en la segunda la velocidad de la línea colegial pudo con la tres cuartos rival. Cano, pletórico en esos minutos, inauguraba autopistas por la pradera con cada balón que le daba Olivares. Y así, fueron llegando los ensayos. En el siete, Juan rompió desde campo propio y, ya detrás de las líneas enemigas, fue derribado en una peligrosísima acción de antijuego por el 8 rival. El Colegio siguió con la ofensiva, movió con criterio y José Luis ensayó en la esquina para retomar el mando en el marcador. 14-17 tras la transformación de Jorge. La acción sobre Cano supuso la expulsión temporal del infractor, pero bien pudo haber sido tarjeta roja, pues el lance tuvo enorme peligro.

En superioridad numérica, llegaron los mejores minutos del Colegio. Cano siguió maltratando la defensa rival. En el minuto 11, en un contraataque tras patada defensiva de los alicantinos, Fran jugó con Juan y éste desbordó por velocidad la defensa, atravesó el campo y le dio a Ander un balón que era ya ensayo. 14-24. Poco después, en el 15, tras una nueva incursión en la veintidós local y un golpe de castigo defensivo, el Colegio fue a lateral a 5 metros de marca, y allí, ganó la touche y empujó para que finalmente, José Luis de nuevo, anotara el cuarto ensayo, el que daba el bonus, y aparentemente, cerraba el partido: 14-29.

Recuperó La Vila al jugador expulsado y el partido se niveló. Cisneros se vio con los cinco puntos en el bolsillo y bajó su intensidad, y los vileros se agarraron al atractivo de una remontada que hubiera sido épica. Lograron entrar en la veintidós colegial, y allí, tras varios intentos desde lateral, dispusieron de una melé a escasos 10 metros de marca. Se levantó el 8 con potencia y no pudo la defensa colegial evitar el ensayo. La transformación puso el 21-29 en el marcador con apenas 10 minutos por jugar. Sumó adrenalina el ensayo a los locales y poco después, en el 33, volvieron a visitar campo contrario con balón. Una infracción defensiva colegial, la primera en zona de peligro en todo el partido, supuso tres nuevos puntos y metió a La Vila en zona de bonus defensivo: 24-29.

Parecía mentira que, con la superioridad que había demostrado Cisneros con el balón durante buena parte del choque, llegará al tramo final con el partido abierto. Pero no estaba dispuesto el Colegio a dejar marchar la victoria y pasó los últimos minutos en la veintidós contraria, persiguiendo un quinto ensayo que debió llegar, y que como tantos otros a lo largo del partido, se escapó por poco. Volvió a Madrid Cisneros con 5 puntos y una victoria que, aunque merecida y meritoria, no debe ocultar los problemas del equipo para transformar en puntos las múltiples ventajas y ocasiones que consigue acumular en cada partido.

Jugaron por el Colegio:

1. Carlos Bachofer; 2.Santiago Fernández Varone; 3.Martín Tedesco; 4.Rafael Matt; 5. Guillermo Molina; 6. Hermenegildo Simón (Iñigo Álvarez 65’); 7.José Luis del Valle; 8.Santiago Noriega (Martín Fernández Varone 78’); 9.Gabriel Nogales; 10. Manolo Olivares; 11.Manu Sainz Trápaga; 12.Juan Cano; 13.Ander Ayala; 14. Fran Soriano (Ángel Castro 55’); 15.Jorge Gorostiza

Guillermo Pajares, Igor Pinel, Pepe Zaforteza y Álvaro Moreno estaban en la convocatoria pero no jugaron.

El crack: José Luis del Valle. Tras una serie de partidos sensacionales, su aportación el domingo en La Vila fue, por momentos, espectacular. Enorme en defensa, atentísimo a la recuperación en el ruck y, como siempre, letal con el balón en zona de peligro.

El dandy: Juan Cano. Gran partido del centro colegial que en la segunda parte desbordó una vez tras otra la defensa rival atacando con criterio los huecos y sacando partido de su portentosa zancada. Determinante su aportación en la victoria.

El duro: Matt Cook. El 8 de La Vila, en su acción sobre Cano, en la que golpeó con violencia al colegial en el cuello con el antebrazo, en una acción inadmisible que, por fortuna, no tuvo consecuencias serias sobre Juan.

¡Vaya día!: Ander Ayala. Empezó con una amarilla por medir mal en una de sus especialidades -la carga de la patada del 10 y el posterior placaje- y poco después, desbarató una excelente penetración de Manu haciendo honor a su mote, y dejando caer un balón en veintidós contraria cuando solo tenía que agarrarlo y correr para plantar.

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