#LaVisióndeVinuesa: Complutense Cisneros vs Ordizia

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Complutense Cisneros 28 – 24 Ampo Ordizia

Tras dos semanas de descanso, regresó el rugby de División de Honor a la ciudad universitaria, y lo hizo con un partido vibrante y emotivo. Pudo el Complutense Cisneros celebrar el primer aniversario de su ascenso a División de Honor con una gran victoria frente a un rival poderoso y temible.

Hay en esta liga unos cuantos equipos construidos para dominar la competición. Ordizia es uno de ellos. Con una delantera de físico imponente y una tres cuartos de apellido anglosajón, pocas plantillas hay en España que reúnan semejante arsenal de argumentos rugbysticos. Pero como ayer quedó claramente demostrado, en el rugby no siempre gana el más poderoso. A veces, muy de vez en cuando, se imponen la fe y la determinación del débil. El domingo en el Central el espíritu inquebrantable de un grupo de jugadores aferrados a un sueño se rebeló contra el poder del músculo importado, y ganó.

Empezó el partido como cabría esperar. Sacaron los guipuzcoanos provecho de un primer error colegial y en un primer latigazo de su tres cuartos, se adentraron en la veintidós complutense. Allí cometieron un error y se les cayó el balón, pero en la melé consiguiente cobró el colegiado infracción a la primera línea azul y azul. Pasó Kroll, el apertura vasco, entre palos la sencilla patada para poner el 0-3 sin que se hubiera llegado aún al minuto 3.

Trató el Complutense Cisneros de tomar la iniciativa, pero le costaba imponerse a un rival bien plantado, que se defendía con solvencia y le generaba problemas cada vez que atacaba con su tres cuartos, donde Marshall, especialmente, se mostraba desequilibrante. A pesar de dominar en melé y estar cómodos en los saques de lateral, no lograban los locales desplegar su juego. Equivocados en defensa, apostaron por la recuperación en el ruck y fueron castigados una vez tras otra por el colegiado, muy restrictivo en la disputa en el punto de encuentro. De estas infracciones defensivas del Colegio sacaron provecho los vascos para llevar el partido a campo contrario. En el minuto 10, una nueva infracción permitió a los guipuzcoanos volver a intentarlo con el pie, pero Kroll erró la patada. No falló en el 13. Una nueva infracción defensiva colegial en la disputa estiró la diferencia: 0-6.

Ordizia mostraba fogonazos aislados de su fuerza. Un par de acometidas de Groenewald hicieron estragos en las líneas defensivas locales. Pero les faltó en ese arranque de partido a los guipuzcoanos ambición y continuidad en el esfuerzo. De nuevo, como pasara en Copa en octubre y en noviembre en el partido de ida de Liga, se conformaron con golpear primero, y desde su superioridad inicial, despreciaron la capacidad de respuesta de un rival que le tenía muchas ganas, y bajaron el pistón.

Hasta el minuto 18 no logró el Complutense Cisneros meter el juego en la veintidós de Ordizia. Una buena patada de Olivares saco el balón a lateral a 15 metros de marca. Recuperó el balón la aguerrida delantera colegial tras la touche y una infracción de los vascos permitió al Complutense Cisneros buscar un nuevo saque de lateral a 5 metros de marca. Ganó el balón arriba Macky y el maul colegial avanzó hacia en ensayo, pero los vascos derribaron la formación de manera ilegal. Volvió el Colegio al lateral a 5 metros. Volvió a ganar claramente el balón arriba y volvieron los delanteros vascos a defender su zona de ensayo ante el acoso de la delantera local. No pudo el Complutense Cisneros entrar de delantera y lo intentó con la línea. Le fue peor. La tres cuartos vasca se mostró muy solvente en defensa y ganó metros con su ordenada presión, ahogó a Gorostiza cerca de lateral y le obligó a cometer retenido para no perder el oval.

El primer acercamiento serio del Complutense Cisneros fue estéril. La sensación de suficiencia de Ordizia con el agua al cuello y la incapacidad ofensiva del Colegio a escasos metros de marca, nublaron de pesimismo el Central. La empresa era complicada, muy complicada. Pero no cejaron los complutenses en su empeño. En el 24 una doble expulsión dejó en el sin bin por 10 minutos a ambos pilares derechos.

Siguieron minutos en los que los azules llevaron el peso del partido y los vascos parecían conformarse con su exigua ventaja. En el 27 volvió el Complutense Cisneros a instalarse en la veintidós rival merced a un golpe de castigo defensivo de Oridizia en la franja central del campo. De nuevo lo intentó la delantera complutense desde touche. El maul avanzó y se colapsó a escasos centímetros de la línea de marca. Allí, tras varias intentonas, finalmente Cesar de Sande logró superar la resistencia de la delantera rival y plantar. Alguno pensó que no era el león tan fiero como lo pintaban. Jorge no pasó la conversión y el marcador quedó en 5-6. Era el minuto 27.

Pero el ensayo despertó al león. Recuperó el balón tras el saque la delantera guipuzcoana (francamente mal estuvo el Complutense Cisneros todo el partido en la recepción de los saques, dejando que cada uno de los balones sueltos fuera a manos de sus rivales), y atacó con determinación. Lo intentó primero con su delantera, pero los locales estuvieron férreos en el placaje. Lo intentaron después por fuera y en una situación complicada para el ataque, con más defensas azules que atacantes vascos, un grave error en la marca colegial dejó libre a Sills, que se escapó entre Cano y Ayala y posó entre palos. 5-13 en el minuto 30. Tal vez no fuera tan fiero el león, pero cuando rugía, más valía andarse con cuidado.

Vinieron a continuación los mejores minutos del Complutense Cisneros en la primera parte. Ante un rival que, de nuevo, tras su demostración de fortaleza, bajó la guardia, los locales se aplicaron en la ofensiva y empezaron a jugar con criterio. Encadenaron varios ataques de mérito que pusieron en serios aprietos a la defensa vasca. En el 35, desde un saque de lateral a 30 metros de marca, atacó el Complutense Cisneros con su delantera y logró avanzar. Gabi relanzó con velocidad y acierto varias fases penetrantes  para jugar después con Manolo, que a su vez encontró a Ander con espacio por fuera. El vasco aceleró y desbordó a los últimos defensas de Ordizia para llegar hasta marca y anotar así el segundo ensayo colegial de la mañana. Jorge volvió a errar la conversión, y se llegó así al descanso con el partido muy apretado: 10-13.

Como pasara en los dos partidos anteriores entre estos dos equipos, el inicio de la segunda parte fue de claro dominio vasco. Como el mal estudiante, que se aplica en las dos primeras semanas de enero tras la navideña bronca paterna por las malas notas del primer trimestre, a Ordizia el paso por el vestuario suele subirle la intensidad. Sufrió el Complutense Cisneros durante un largo asedio vasco. Se afanó en defender y logro evitar que los visitantes profanasen de nuevo su zona de ensayo. Recuperó el balón la línea colegial en su propia veintidós, Cano atravesó medio campo, jugó con Gorostiza, éste no dio a Manu un balón que era ya ensayo, y el Complutense Cisneros perdió una clara ocasión de ponerse por delante cuando peor pintaban las cosas. Siguió Ordizia empeñado en volver a golpear, pero el Complutense Cisneros se las apañaba para achicar agua en defensa e incluso dispuso de un golpe de castigo lejano en el minuto 8, sobre la línea de 40 metros, que Jorge no acertó a pasar entre palos.

Los vascos seguían apretando, pero pese a su empeño, todo el botín que se llevaron en ese primer tramo de la segunda parte de claro dominio visitante fueron dos golpes de castigo, en los minutos 12 y 19, que estiraron el marcador hasta 10-19. Y ahí, el león se dio por satisfecho y dejó de nuevo de rugir. Entonces el Complutense Cisneros, que seguía metido de lleno en el partido, empezó a llevar el juego hacia campo contrario, logró alargar sus posesiones y empezó, de nuevo, a exigir a la defensa rival, que sufría para contener las acometidas de un equipo que creía en sus posibilidades y que se iba imponiendo, poco a poco, en cada lance.

En el 24, con el Colegio atacando en la veintidós guipuzcoana, una infracción defensiva permitió a Jorge descontar 3 puntos. 13-19. El partido iba ya en una única dirección. Ordizia parecía confiar en su ventaja y en su capacidad defensiva, pero el Colegio, desatado, atacaba con todo y se veía capaz. En el 29, un excelente ataque azul y azul rozó el ensayo, pero el último pase fue interceptado en avant voluntario por Huxford, el zaguero vasco, que vio por ello la tarjeta amarilla. El Complutense Cisneros decidió ir a palos para sumar tres puntos más, confiando en que en el tiempo restante la superioridad le facilitase el ensayo que le diera el partido. Jorge pasó la patada y el marcador volvió a apretarse: 16-19.

Y apenas 3 minutos después vino la jugada que decantó el partido. Atacaba el Colegio sobre la línea de 40, Cano rompió la defensa rival y se lanzó con su poderosa carrera hacia marca. Cuando el zaguero rival le salió al encuentro encontró el apoyo de Ander, pero éste no logró llegar a marca, pues fue placado a escasos cinco metros. Por suerte, apareció Gorostiza para dar continuidad al avance y plantar bajo palos. El propio Jorge transformó el ensayo, con lo que el marcador se puso en 23-19 para el Complutense Cisneros. Jorge, tras haber fallado sus tres primeras patadas en el partido, sumó 13 puntos seguidos en apenas 8 minutos que cambiaron por completo el partido.

La grada del cole estaba de fiesta. Pero aún quedaban 8 minutos y Ordizia contaba, a pesar de su inferioridad, con temibles recursos ofensivos. El Colegio encontró en la siguiente jugada la suerte que tantas veces le ha faltado este año. Un error en la tercera cortina defensiva de los vascos, limitada por la ausencia por expulsión de Huxford dejó un balón suelto que Ander levantó del suelo y pasó a Choflas en el ala. Éste solo tuvo que correr treinta metros para llegar a marca y anotar el cuarto ensayo colegial, el que cerraba el partido y otorgaba el punto bonus al Complutense Cisneros. 28-19 a cinco minutos del final.

Ordizia, ya derrotado, pudo recomponerse para atacar con determinación en busca de  un ensayo que le diera el bonus defensivo. Lo consiguió en la última jugada. 28-24 final. Un año después del ascenso, el Complutense Cisneros demostró que es ya un miembro de pleno derecho de esta División de Honor, y que sus opciones de play off son justa recompensa a su progreso en el campo.

Jugaron de azul y azul: 1. Cesar de Sande (65’Carlos Bachofer); 2.Pablo Hayali; 3.Martín Tedesco; 4.Rafael Matt; 5.Guillermo Molina; 6. Íñigo Álvarez (60’Martin Fernández Varone); 7.José Luis del Valle; 8. Santiago Noriega (40’ Salvador Pahla); 9. Gabriel Nogales (65’ Angel Calle); 10. Manolo Olivares (53’ Pedro Sanz); 11. Manu Sainz Trápaga; 12. Juan Cano; 13. Ander Ayala; 14. Fran Soriano (60’ Alvaro Moreno); 15. Jorge Gorostiza

Santiago Fernández Varone estaba en la convocatoria pero no jugó, al estar afectado por un proceso febril.

El crack: Rafa Matt. Gran partido de Rafa, sobreponiéndose a la fiebre para jugar 80 minutos a gran nivel, dando siempre la cara ante la dura delantera rival. Muy activo en defensa y con importantes apariciones en ataque, cuajo probablemente su mejor partido de la temporada.

El dandy: Juan Cano. Sólido en defensa todo el partido, reivindicó sus galones justo en el momento en que su equipo más le necesitaba. Asumió la responsabilidad y desarboló la defensa rival cuando el partido estaba en el alambre.

El duro: Los 11 delanteros que vistieron de azul y azul a lo largo del partido. Enorme rendimiento colectivo del paquete colegial que se sobrepuso a la evidente inferioridad física para dominar a sus rivales durante la mayor parte del choque.

¡Vaya día!: Santi Varone, el capitán, que amaneció con fiebre y no pudo disputar ni un minuto del mejor partido jugado este año en el Central por su equipo.

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