#LavisióndeVinuesa Complutense Cisneros 46-22 Universidade de Vigo

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Necesitaba el Colegio una victoria como la del domingo en el Central, contundente y reivindicativa del verdadero potencial del grupo. En la temporada y media que lleva el equipo en División de Honor, no había tenido aún oportunidad de disfrutar de un partido como éste. Y la ocasión no era propicia, ni mucho menos. Tiene el Complutense Cisneros un largo historial de petardazos en vísperas de Navidad. Con el Colegio cerrado y las maletas preparadas, la tradición alertaba sobre la dispersión y el despiste propios de estas fechas. Pero ayer el equipo cumplió y por momentos fue capaz de pasar por encima de un rival que propuso más argumentos de los que pudiera dar a entender el resultado final.

Empezaron dominando los gallegos, que se hicieron con la posesión al principio y tuvieron más de ocho minutos de monólogo en campo contrario. El Colegio se aplicó en defensa y apenas sufrió sin el balón en esos primeros minutos de partido. Movía el balón Vigo pero la defensa colegial cerraba bien los espacios y placaba con oficio. Hasta el minuto 12 no entró Complutense Cisneros con peligro en campo rival. Tras recuperar un balón en la propia veintidós, Tudela primero y Mota después abrieron hueco en la defensa gallega y avanzaron hasta entrar en campo rival. Manu Sainz Trápaga dio continuidad al avance con una larga carrera que le llevó hasta escasos cinco metros de ensayo, donde el zaguero rival le placó y le sacó por el lateral del campo. La jugada quedó en nada, pero la sensación que dejó ese primer latigazo azul y azul fue demoledora. Mucho iba a tener que trabajar Vigo para superar la pegada que ayer tenía la línea colegial.

Poco después, en el 16, Tudela recibió una patada defensiva del 10 de Vigo en campo propio y contraatacó. Vertical y poderoso, rompió dos placajes, llegó hasta la veintidós contraria y, al ser finalmente placado, buscó el apoyo de Jose Luis del Valle, pero a éste se le cayó un balón que era medio ensayo.

Estaba el Colegio empezando a imponer su dominio y a llevar el partido a campo rival, cuando en el minuto 19 Mota vio la amarilla por un placaje alto y peligroso sobre el zaguero rival. Levemente conmocionado tras el encontronazo, tuvo que abandonar el jugador gallego el partido, lo que sin duda debilitó a su equipo.

Con uno más sobre el campo, supo el Universidade de Vigo sacar inmediato rédito a su ventaja. De la infracción de Mota buscaron con el pie los gallegos el saque de lateral a escasos metros de marca, y allí, deste touche, armaron un maul con el que lograron el primer ensayo. No estuvo bien la delantera colegial en ese lance, en el que se vieron claramente superados por sus oponentes. La transformación del ensayo puso el 0-7 en el marcador.

Sacó el Colegio de centro tras el ensayo. Recuperó Macky el oval arriba e inició el equipo un largo ataque que llevó el balón de lado a lado del campo en una muy buena sucesión de fases de ataque que culminó Manu Niño junto a la esquina. La conversión de Angel puso el 7-7 en el marcador. De nuevo, más que la anotación, lo relevante fueron las sensaciones del poder ofensivo azul y azul, que cada vez que se desataba, apenas encontraba antídoto en las filas rivales.

No estaba el equipo con la intensidad ni la atención con la que había competido en las tres jornadas precedentes. Un punto distraído en defensa, se mostraba confiado en su pegada. Perdió el Colegio dos saques de lateral en campo contrario, probable reflejo de esa falta de tensión. Pero el juego se iba decantando, poco a poco, a su favor. La presencia gallega en terreno contrario se iba haciendo cada vez más esporádica. En el 29, en una de las ultimas escaramuzas viguesas en la primera parte, una infracción defensiva colegial les permitió tomar de nuevo ventaja en el marcador, al pasar entre palos el golpe de castigo. 7-10.

Con la vuelta de Mota y el reequilibrio numérico sobre el campo, el partido se acabó de desnivelar. Los últimos diez minutos de la primera mitad fueron un monólogo azul y azul, aún con el equipo ligeramente distraído. En el 34 Angel pasó entre palos una infracción defensiva de los gallegos sobre la línea de veintidós y frente a palos. 10-10.

Con el tiempo cumplido, en la última posesión de la primera parte, el equipo jugó a la mano un golpe de castigo en medio campo. Le pusieron atención y empeño a la ofensiva los locales, encadenaron varias fases avanzantes y Manu recibió con espacio para correr cerca de lateral. Superó con aparente facilidad el ala colegial los últimos efectivos de la defensa viguesa y plantó cerca de palos. La conversión de Ángel puso el 17-10 con el que se llegó al descanso.

Probablemente, el ensayo de Sainz Trápaga, con el tiempo cumplido y en una nueva demostración de la pegada del Complutense Cisneros, supuso un duro golpe sobre las expectativas de éxito del Universidade de Vigo, que volvió al campo tras el descanso con bastante menos fe de la que demostró al inicio del partido. Por su parte, el Colegio, tras las dudas mostradas en algunos tramos de la primera parte, volvió del vestuario con la pilas nuevas y con propósito de enmienda. Con estos ingredientes, los primeros 10 minutos de la segunda parte fueron un vendaval azul y azul que asoló la veintidós gallega. Dos ensayos, el primero de Santi Noriega, y el segundo de Mota, más una golpe de castigo pasado por Ángel sumaron 15 nuevos puntos al casillero colegial. 32-10. El partido parecía ventilado, con casi media hora aún por jugar.

Con semejante renta en el marcador, el vendaval amainó, pero Vigo había arrojado ya la toalla. En el 25 Ángel López interceptó en la zona central del campo un balón que había quedado suelto y plantó bajo palos lo que sería el 39-10. Poco después, en el 30, Del Valle ensayó tras un buen empuje de maul de la delantera colegial. 46-10.

Y ahí, con esa amplia renta en el marcador, después de una buena media hora en la que el equipo hizo un meritorio y eficaz ejercicio de superioridad, los de azul y azul adelantaron 10 minutos sus vacaciones y concedieron dos marcas a los vigueses, que agradecieron pero que de poco le sirvieron, pues les faltó un ensayo para sumar bonus.

Jugaron por el Colegio:

1.Cesar de Sande (Santiago Fernandez Varone 65’); 2.Pablo Hayali (Iker Monge 65’); 3.Guillermo Espinós (Carlos Bachofer 65’); 4. Iñaki Villanueva; 5. Guillermo Molina (David Carretero 62’); 6.José Luis del Valle; 7. Martín Fernández Varone; 8. Santiago Noriega (Paul Florea65’); 9. Manu Niño (Gabi Nogales 50’); 10.Ángel López; 11.Ander Ayala; 12.David Mota (Beltran Carreras 70’); 13.Juan Cano; 14.Manu Sainz Trápaga (Fran Soriano 57’); 15.Matias Tudela

El crack: Guillermo Molina, “Macky”. Como ya hiciera en Hernani, el andaluz estuvo dominador por arriba, especialmente en la recepción de los saques, y fue el principal baluarte ofensivo de su equipo, ganando muchos metros con el balón en las manos.

El dandy: Matias Tudela. Mucho más activo que en los últimos partidos, estuvo desequilibrante con cada balón que recibió. Realizó varias jugadas de mérito y de gran vistosidad.

El duro: David Mota. Como acostumbra, se empleó con dureza en defensa. El placaje sobre el zaguero rival le reportó una merecida sanción, pues fue un lance en el que sobrepasó claramente el límite del reglamento con peligro para el oponente.

¡Vaya día!: El que se dejó toda la noche la puerta de la nevera abierta convirtiendo el Central en una especie de tundra siberiana.

 

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