#LaVisióndeVinuesa Complutense Cisneros 31-18 Rugby Atlético de Madrid

No es fácil jugar partidos como el del sábado. La inevitable tensión que emana de la enconada rivalidad afecta irremediablemente al juego y éste suele quedar por debajo de las expectativas. No era un partido más de liga. No era un paso más en esa ascensión hacia la segunda plaza. Era, otra vez, ese partido que todos queremos ganar y que últimamente, casi siempre hemos perdido. El lastre de esa larga serie de derrotas pesó mucho. No estuvo el Colegio cerca de su mejor versión, especialmente al principio, pero fue capaz de imponerse a un rival que nunca se lo puso fácil, que pese a presentar un equipo inferior, volvió a exprimir su oficio para plantar cara hasta el final. Es admirable la capacidad competitiva del Atlético de Madrid.

Salieron los rojiblancos decididos a complicarle las cosas al Complutense Cisneros desde el inicio y lo consiguieron. A pesar de sus problemas en touche, logró la delantera visitante imponerse en los primeros compases y con dos golpes de castigo en los minutos 3 y 7, lograron abrir brecha en el marcador. El Colegio apenas había tenido posesión y ya se encontraba con una desventaja de seis puntos.

Vinieron después las primeros ataques colegiales en campo contrario. En el minuto 10 un placaje alto atlético permitió a Tiago ir a palos para abrir la cuenta de su equipo, pero el portugués falló la patada. Tenía muchos problemas Complutense Cisneros con la conservación del oval. Superado por su rival en el ruck e impreciso en el manejo del balón (hasta cinco posesiones se perdieron en la primera parte por problemas de manos), le duraba poco la posesión. Se pasó así el Colegio el primer cuarto de partido defendiendo y tratando de capear el temporal que se le venía encima. Más intenso, más concentrado y más acertado, el Atlético de Madrid fue netamente superior, y merced a ese dominio, metió el partido en la veintidós contraria y forzó, primero la expulsión temporal de Bachofer e, inmediatamente después, un ensayo de castigo que abría la mayor brecha en el marcador de todo el partido: 13-0 en el minuto 19 de partido.

A continuación vino uno de los dos errores por los que el Atlético malogró su buen inicio de partido. Tras el saque de centro por parte del Colegio, Ónega no fue capaz de contener su natural tendencia al exceso y vio tarjera amarilla tras sobrepasarse de nuevo con Hayali en un ruck. Desperdició así el Atleti la ventaja numérica que tenía y en el intercambio de primeras líneas, salió ganando el Colegio.

Tras unos minutos de intercambio de imprecisiones y de excesivo intervencionismo arbitral (cuánto ganaría nuestro juego si los jueces supieran ceder el protagonismo a los jugadores y reservarse el papel gregario que les corresponde), llegó el momento en el que Complutense Cisneros, por fin, dio su primer golpe de autoridad en el partido. Ganó una touche la delantera colegial sobre la línea de cuarenta metros en el minuto 29, y montó un maul que avanzó poderoso hasta las inmediaciones de marca. Casi cuarenta metros de empuje para ser derribado a las puertas del ensayo. Pudo haber pedido palos el Colegio para asegurar los tres puntos, pero estuvo ambicioso el equipo y fue al saque de lateral a cinco metros de marca. Esta vez el maul no avanzó, pues la delantera rojiblanca estuvo más atenta. Jugó Complutense Cisneros con su línea y bajo los mismos palos lograron los centros visitantes evitar el ensayo. Volvió raudo el Colegio a jugar desplegado hacia el lado de donde venía el ataque y aunque logró el Atleti frenar de nuevo el avance en primera instancia, no pudieron evitar que Espinós, jugando en pick&go, ganase los escasos dos metros que quedaban hasta marca. Tiago no convirtió y el marcador, a diez minutos del descanso, quedaba 8-13 para el Atlético de Madrid.

Se recompusieron los equipos al recuperar a los expulsados y continuó el partido disputado e impreciso, sin un dominador claro hasta que, al filo del descanso, aconteció el segundo de los errores con los que el Atleti echó a perder su excelente tarjeta de presentación. Tras una larga secuencia de juego, en la que primero había atacado el Colegio para perder el oval y dar luego paso a una ofensiva también larga de su rival, un mal pase del medio de melé rojiblanco sacó el balón por lateral en la zona central del campo. Parecieron pensar los visitantes que la primera mitad llegaba a su fin, y no se prestaron a cubrir el saque de lateral. Cano agarró el balón fuera del campo, encontró a Espinós colocado y sacó rápido. Espinós fijó al único rival próximo y le devolvió el balón a Cano que se encontró con todo el pasillo de cinco metros disponible para marcarse un espectacular sprint. Cuando Cano arrancó, el ensayo parecía inevitable. A la defensa rojiblanca solo le alcanzó para forzarle a buscar un apoyo interior, y ahí estaba Paco, justo en el sitio, para recibir y correr en diagonal a plantar entre palos. 15-13 justo antes del descanso.

El equipo madura, y esos ensayos de intuición que antaño siempre nos tocaba encajar ante rivales más vivos, ahora, de vez en cuando, somos nosotros los que los conseguimos. Por una vez no éramos nosotros a los que nos hacían un ensayo de inexperiencia en un derbi. Por una vez, llegábamos al descanso con esa extraña satisfacción de ir con ventaja después de habernos expuesto y haber propuesto menos que ellos.

La segunda parte fue diferente. Con el viento a favor, y con un rival sensiblemente cansado y posiblemente afectado en la moral por el duro golpe encajado justo antes del descanso, Complutense Cisneros pasó a dominar claramente el partido. Como hiciera el Atleti en la primera mitad, el Colegio se instaló de inicio en campo contrario y atacó con determinación y criterio. Los rojiblancos, superados en esos minutos, se vieron forzados a incurrir en infracciones defensivas que permitieron a Tiago estirar la ventaja con sendos golpes en los minutos 4 y 7 de la segunda parte. 21-13.

Parecía que los locales podían matar el partido, pero dos errores consecutivos en lanzamientos de touche en campo contrario dieron aire al Atleti, que se recompuso y empezó a tener presencia en campo contrario en busca de puntos con los que volver a entrar en la pelea. Se aplicó el Colegio en defensa y jugó bien Soto con el pie para mantener la disputa alejada de la zona de peligro. Discurría el partido emocionante, con los dos equipos activos, sucediéndose posesiones de uno y otro equipo en campo contrario. Paco Hernández apareció con un placaje salvador en la esquina en el minuto 21 y poco después la exuberancia de los veteranos delanteros atléticos volvió a pasar factura a su equipo. Salazar vio la amarilla y dejó a su equipo en inferioridad cuando peor le venía. En la siguiente aproximación azul y azul a zona de peligro una nueva infracción defensiva visitante puso a Espinós ante una difícil decisión: ir a touche y explotar la ventaja numérica en el maul para buscar el ensayo, o asegurar la anotación y estirar la ventaja hasta los once puntos. Estuvo conservador y sensato el capitán y Tiago acertó con el pie, poniendo el choque franco para el Colegio: 24-13 en el minuto 67.

Quedaban trece minutos para el final y Complutense Cisneros, que necesitaba dos ensayos para alcanzar el bonus, rebajó sus prestaciones defensivas. El Atlético de Madrid, que nunca arrojó la toalla y que creyó en sus opciones hasta el final, atacó y creó problemas a la defensa colegial, aun en inferioridad numérica. Un grave error en los postes permitió a los visitantes romper la defensa y adentrarse hasta las inmediaciones de marca, donde finalmente consiguieron, después de un par de intentos, posar su segundo ensayo. No pasaron la transformación, y el marcador quedó en un inquietante 24-18. Estaba el Atleti a tiro de ensayo transformado y quedaban aún diez minutos de partido.

En ese tramo final el Complutense Cisneros mostró sus galones, su superioridad física a esas alturas de partido y su solvencia competitiva. No pareció en ningún momento que el choque peligrara, y las acometidas rojiblancas en esos minutos postreros fueron rápidamente abortadas. Dispuso de un golpe de castigo el Colegio que de nuevo Espinos pidió para palos. Tiago falló esta vez, para mantener la emoción. Ya en la última jugada del partido, cuando el Atléti, arrinconado en su zona de marca, trató de salir jugando en busca del improbable ensayo que les diera el partido, apareció Paco para recoger una patada a seguir de los rojiblancos, fijar a la defensa y jugar con Tudela en su exterior, que solo y sin marca, avanzó y logró el tercer y último ensayo del partido, el que dejaba sin bonus defensivo a los visitantes. 31-18.

Jugaron de azul y azul:

1.Carlos Bachofer (Santiago Fernández-Varone 70’); 2.Pablo Hayali; 3.Guillermo Espinós; 4.Guillermo Molina; 5.Matias Cabrera; 6.José Luis del Valle; 7.Martín Fernández Varone(David Carretero 56’); 8.Tiago Girao; 9.Manu Niño; 10.Juan Antonio de Soto; 11.Fran Soriano; 12. Juan Cano (Manu Sainz Trápaga 47’); 13.Angel López; 14. Matias Tudela; 15. Paco Hernández

Iker Monje, Jorge González, Angel Calle y Juan Boccardo completaban la convocatoria.

El crack: Tiago Girao. Esta vez, aunque parezca inaudito, la mención no viene por su desempeño en el campo, sino por su compromiso con el equipo y con el Club. Que un jugador de su talla decida dejar a su mujer y a su hija recién nacida en el hospital en Lisboa y venirse a Madrid a jugar un partido de rugby es motivo de enorme orgullo y agradecimiento para todos los que compartimos con él la ilusión de esta temporada.

El dandy: Juan Cano. Con fiebre y cansado, vio la jugada que decantó el partido. Esa touche rápida al filo del descanso y el posterior sprint junto a la banda dieron la vuelta a un partido que hasta ese momento pintaba regular.

El duro: Carlos Bachofer. Enorme partido del pilier azul y azul, que lejos de amedrentarse, recogió el guante que le lanzaron sus rivales y se midió, una vez tras otra, en el cuerpo a cuerpo con la poderosa delantera rojiblanca.

¡Vaya día!: Catarina y Pilar. Son los efectos colaterales de la pasión por este deporte. No es Catarina la primera ni será la última madre que se quede sola en el hospital con su bebé recién nacido mientras el padre se ve obligado a seguir la poderosa llamada del compromiso con el equipo. Como propuso Nico Giuditta el día de la victoria en Sevilla, el Club debería hacer a Pilar socia de honor vitalicia.

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