#LavisióndeVinuesa | Complutense Cisneros 27 –12 Unio Esportiva Santboina

 

Sólo los que fueron asiduos del Central en los primeros noventa vieron ayer algo más que un anodino y trabado partido de rugby. Los que tenemos la suerte (y la edad) de haber visto a Paco Méndez medirse con Alberto Malo tuvimos ayer, ante la ausencia de rugby, algo que celebrar. Hacía muchos años que el Complutense Cisneros no se imponía a Santboi, y aunque no es fácil discernir qué parte de ese fenómeno corresponde a los méritos de uno y que parte a los deméritos del otro, está claro que ganar a un viejo rival en buena lid es siempre motivo de alegría y celebración.

Pero el puñado de jóvenes que forman hoy el equipo ni conocen bien a sus mayores ni son especialmente sensibles a la nostalgia. Cosas de la edad. Y lo que es peor, tienen una lamentable tendencia al conformismo y a ofrecer partidos insustanciales cuando el rival no les exige. Ya han pasado este curso por la maltrecha hierba del Central el Ciencias sevillano, el Universidad de Vigo y Santboi, los tres equipos más débiles de la Liga. Y los tres partidos fueron igualmente pobres y frustrantes. No es capaz el Colegio de ofrecer a su grada una victoria contundente y de sacar todo su potencial ante este tipo de rivales. Ni siquiera cuando, como ocurría ayer, hay enfrente un escudo con el que perduran eternas cuentas pendientes fruto de afrentas deportivas pérdidas en el siglo pasado. Tiende el equipo a complicarse la vida, a ofrecer versiones menores de si mismo, a compadecerse y mimetizarse con equipos inferiores que salen del Central con mucho menor castigo del que se les hubiera podido infringir.

Atraviesa la Unio Esportiva Santboina una etapa convulsa y su primer equipo no tiene, ni mucho menos, el brillo de otras épocas. Lejos del potencial que le llevó hace menos de un año al subcampeonato liguero, los catalanes pelean por no perder la categoría con un grupo escaso en efectivos pero liderado por dos entrenadores que posiblemente sean los mejores de la Liga. Con Tauli y Apikotoa, un par de jugadores de enorme calidad, juegan los catalanes a impedir el juego del rival y a buscar situaciones en las que sacar partido de sus individualidades. Pobres argumentos, en todo caso, para lo que el Colegio había mostrado en los partidos del mes de enero.

El de ayer fue un partido feo, aburrido y mal jugado, pero obtuvo Complutense Cisneros todo el premio que tenía a su alcance. Sumó los cinco puntos en disputa al lograr, cerca ya del final, el cuarto ensayo que le concedía el punto bonus. En ese sentido, poco hay que objetar.

Las cosas no empezaron mal. A los 3 minutos, Manu Niño arrancó por el cerrado desde la base de una formación en campo propio y jugó con Nacho. Éste corrió la banda y puso una buena patada a seguir que entró en la veintidós contraria. Persiguió el balón y alcanzó al zaguero rival, que se vio forzado a cometer un retenido. Tiago pasó entre palos la patada para el 3-0.

El Colegio le puso en todo momento la intensidad en el contacto que exige un partido de División de Honor. No caben reproches en ese sentido. Mota, Cano y Tiago marcaron el territorio desde el principio. Pero se le notó al equipo distraído desde el inicio. Torpe con el oval, malas ejecuciones en la transmisión y despistes en la conservación lastraron el juego azul y azul e impidieron a los locales alcanzar ese ritmo de juego que hubiera desarmado a un rival que se mostraba atento y aplicado, pero al que se intuía un punto justo, llegando siempre al límite.

El choque no tuvo nunca un dominador claro, y fue un ida y vuelta constante, en el que se sucedían las imprecisiones. Santboi hizo mejor el trabajo que había preparado. Supo desactivar el ataque colegial metiendo mucha presión defensiva en el centro del campo. Complutense Cisneros, impreciso, dio opciones y balones a los catalanes para que éstos merodeasen por zona de peligro, pero una vez allí, sí estuvo sólido el Colegio, y defendió con solvencia su zona de marca.

Al cuarto de hora de partido, en la primera incursión clara en la veintidós catalana, Mota y Cano no se entendieron y cometieron una infracción por pantalla a escasos metros de marca. Poco después, Beltrán, que volvía a liderar la ofensiva colegial tras su buen partido en Valladolid, se equivocaba y jugaba con el pie una superioridad clara en el abierto. No fue hasta el minuto 25 cuando llegó el primer ensayo colegial. Beltrán rompió por el centro desde campo propio, Macky le dio continuidad al avance y un buen off load en la veintidós rival habilitó a Nacho para que volviera a ensayar, en su debut como titular en el Central. Tiagó erró la conversión. 8-0.

Volvió a fallar poco después el portugués un golpe de castigo sencillo. No estuvo bien con el pie ayer Tiago, que por suerte, tiende a elegir con acierto los días en los que su punto de mira se desajusta.

Se llegó al descanso con el partido apretado en el marcador y trabado en el juego, con un equipo con pinta de poder dar mucho más y otro que parecía estar cerca de sus límites. La segunda parte comenzó con Tiago errando un nuevo golpe de castigo de los que él no suele fallar. Poco después, con la intensidad de los contactos creciendo por momentos en la zona central del campo y con Mota y Cano advertidos por Atorra por la manera en la que estaban gestionando su intercambio de recados con los centros rivales, le tocó a Beltrán pagar el pato. Un placaje retardado le llevó al sin bin por 10 minutos.

En superioridad y con el partido dividido, era el momento de ver las cartas de Santboi y comprobar como de consistente era su apuesta. Atacaban los catalanes en medio campo tratando de darle ritmo a su ofensiva en busca de los espacios que suele provocar el desequilibrio numérico, pero estuvo Mota atento e interceptó un pase entre los centros rivales. Corrió hacia palos y plantó cómodamente en marca. 15-0 en el minuto 9.

El esfuerzo y la atención que había puesto la Unio Esportiva Santboina a lo largo de los minutos precedentes, se fue al traste en un error de bulto justo en el momento en que se abría una oportunidad para entrar de lleno en el partido. El Colegio, en inferioridad numérica, se encontró de golpe con un generoso regalo: más de medio partido en el bolsillo.

Y es que no estaba Complutense Cisneros para muchos alardes. Aún en superioridad numérica, Santboi logró su primer ensayo. Su octavo se levantó en una melé dentro de la veintidós colegial y plantó en marca. No transformó Santboi y el marcador quedó en un, aun holgado, 15-5.

Poco después llegó la secuencia que acabaría por hundir a Santboi. El árbitro expulsó con tarjeta roja al primer centro catalán, uno de los puntales de su equipo, por un placaje ilegal sobre Cano.

Con un jugador más sobre el campo para el último cuarto de partido, el Colegio se lanzó a por los dos ensayos que le faltaban para sumar el bonus ofensivo. Muy poco tardó en llegar el primero. Una muy buena jugada colectiva, de las pocas en las que los de azul y azul encadenaron fases con velocidad, situó a Mota en la veintidós rival con varios compañeros apoyándole en el abierto. Se equivocó y la colgó con el pie sobre la zona de marca, buscando que alguno de sus compañeros llegase para recoger el oval y plantar. Nadie llegó, el balón botó descontrolado en zona de marca y lo acabó plantando el que más fe y más ganas le puso. Y el que más fe y más ganas le pone al juego en este equipo es Tiago. Ahondando en su errático día con el pie, falló de nuevo la conversión el portugués. 20-5 en el minuto 23 de la segunda parte.

Le faltaba un ensayo aún al Colegio para alcanzar el bonus y, sin el dominio sobre el juego que le hubiera gustado ver a la grada, el equipo empujó y atacó. Desordenado e impreciso, fue avanzando y acorralando a un rival al que se le habían acabado hacía minutos los argumentos defensivos. En el 32, tras una buena jugada colectiva, Nico habilitó a José Luis del Valle para que éste, en un buen slalom en diagonal hacia palos, culminará con un ensayo su gran partido. Esta vez, Tiago sí convirtió. 27-5.

Con el bonus en el casillero, poco más quedaba por hacer en el Central, y los últimos minutos fueron para que Santboi sacase a relucir el orgullo y la rabia de un grande en dificultades. Lograron los catalanes acaparar la posesión y meter al Colegio en su zona de marca. Tuvieron los locales un rato de buena defensa sobre la misma línea de cal, pero finalmente, en la última jugada, logró la UES ensayar y poner el 27-12 definitivo.

 

Jugaron por el Colegio: 1.Carlos Bachofer (Antonio Llanes 40’); 2.Pablo Hayali (Iker Monge 40’); 3.Guillermo Espinós (Igor Pinel); 4.David Carretero (Matías Cabrera 45’); 5.Guillermo Molina; 6.José Luis del Valle; 7.Martín Fernández Varone (Gustavo González 50’); 8.Tiago Girao; 9.Manu Niño (Ángel Calle 68’); 10.Beltrán Carreras (Mariano Alonso 56’); 11.Nacho Martínez; 12.David Mota; 13.Juan Cano; 14.Ander Ayala (Nico Guiditta 66’); 15.Fran Soriano

 

El crack: David Mota. Entendió desde el principio la importancia de la batalla del punto de encuentro en el centro del campo y, junto a Juan Cano, se empleó a fondo en frenar las acometidas de los rivales y en decantar de su lado la disputa psicológica de cada contacto. Además, estuvo determinante en la jugada que acabó de decidir el choque, la intercepción que le dio el segundo ensayo.

El dandy: Jose Luis del Valle. Omnipresente en el partido, tuvo varias apariciones brillantes de enorme importancia, tanto en defensa como en la recuperación del balón. Su maniobra en el cuarto ensayo, el del bonus, fue de las pocas secuencias para recordar del partido.

El duro: Matenga Baker, el primer centro neocelandés de Santboi, que en el fragor de la encendida guerra con Cano y Mota, se pasó de revoluciones y placó con mucho peligro al primero, elevándolo primero para dejarle caer desequilibrado desde muy arriba después. Atorra le mostró la tarjeta roja.

¡Vaya día!: Este cronista, que se ha autoimpuesto la penitencia de escribir estas crónicas y al que se le acaban las palabras para endulzar un partido plomizo y para olvidar.

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