#lavisióndeVinuesa Complutense Cisneros 18 – Ampo Ordizia 46

Foto: Walter Degirolmo

Foto: Walter Degirolmo

 

Segunda comparecencia de la División de Honor en el Central en la vigente temporada, y segunda derrota del Complutense Cisneros, al que el calendario le había reservado un complicado inicio de curso, con la visita de los campeones de Liga y Copa de la pasada temporada en los dos primeros partidos en casa. Ayer el equipo dio la cara por momentos e, incluso, pareció estar en disposición de abordar el partido mediada la segunda parte, pero finalmente acabó claudicando ante un rival más grande en delantera, más experimentando atrás y con mucho más oficio.

Pronto se le pusieron de cara las cosas a los guipuzcoanos, que no tardaron ni un minuto en sumar sus tres primeros puntos. Inmediatamente después del saque, se resbaló Tiago al ir a recibir una patada a la caja, quedó el balón suelto, lo recuperó Ordicia cerca de la veintidós azul y cometió el Colegio una infracción tratando de entorpecer la liberación del oval. 0-3  en el minuto 1.

Complutense Cisneros reinició el partido en negativo, pero empezó a jugar con su habitual receta de movimiento de balón y sucesión de fases de ataque en busca del espacio por el que avanzar. Acumulaban fases los locales y se defendían con éxito los vascos, que ocupaban bien el ancho del campo y se bastaban para tapar las acometidas de un equipo al que por momentos se le vio timorato en el uno contra uno, receloso de buscar el hueco y de probar la impermeabilidad de la barrera defensiva rival. Tiene el Ampo Ordizia desde hace años uno de los planteles más imponentes de la División de Honor, con un puñado de jugadores de físico privilegiado, de esos a los que a uno le cuesta buscarles las cosquillas.

En el minuto 7, tras un prolongado monólogo azul y azul en las inmediaciones de la veintidós vasca, fue a palos el Colegio para nivelar el marcador, tras una infracción defensiva de los visitantes. Erró Tiago la patada. Poco después, en el minuto 11, perdió Complutense Cisneros una nueva ocasión para sumar. Avanzaba el maul colegial en la veintidós contraria y, tras más de 10 metros de empuje, se colapsó la formación a escasos cinco metros de marca. Curiosamente, el árbitro consideró  que la infracción fue del Colegio, y la peligrosa aproximación quedó finalmente en nada.

No podía Ordicia sacudirse la presión por sus propios medios. El balón era azul y azul y el partido se jugaba en la parcela de los vascos. En el 14 vino uno de los momentos que definieron el partido. Avanzaba la delantera colegial sobre la línea de cuarenta de campo contrario cuando el árbitro decretó un retenido de Espinós. Consiguió de este modo Ordicia entrar en campo contrario, y allí dio muestras de su capacidad de pegada y puso de manifiesto la fragilidad de la defensa colegial por el centro, que hizo aguas en la primera acometida seria de la tres cuartos guipuzcoana. Un error de placaje y 0-10 en el marcador en el minuto 16. ¡Cuánto le cuesta al Complutense Cisneros romper las defensas rivales, y cuan vulnerable se muestra el equipo cuando sufre en su veintidós!

Pero como decía Murphy, cualquier situación, por mala que sea, es susceptible de empeorar. Si a la tres cuartos azul y azul se le vio el cartón a la primera, lo que vino a continuación fue de juzgado de guardia. Sacó el Colegio de centro, recibió Ordicia en su campo, movió el balón al espacio y aquello pareció un partido de sub 14. Tres pases, una aceleración y el zaguero visitante estaba corriendo detrás de la defensa en busca del segundo ensayo sin que nadie le tocara. 0-15 en el minuto 18.

Un equipo que recibe al campeón de Copa en su campo y encaja un ensayo de esa índole no está en condiciones de aspirar a nada importante. El choque, viendo la pegada de los vascos y la endeblez colegial, parecía ya perdido. Solo cabía encomendarse a la heroica.

No obstante, no le afectó en exceso el doble varapalo al XV colegial, que continuó atacando y afanándose en doblegar a la dura defensa rival. En el 20 una carga ilegal en defensa de Ordicia supuso una expulsión temporal (si bien, equivocó el árbitro al infractor, o prefirió castigar una primera carga menor del liviano ala vasco y dejó sin castigar una segunda mucho más grave del poderoso octavo austral).  Con superioridad sobre el terreno de juego, llegó la primera anotación del Complutense Cisneros. Manu Sainz Trápaga culminó en el minuto 23 una larga jugada entrando y posando en zona de marca. Erró Tiago la conversión y el marcador quedó 5-15.

Vinieron después minutos divididos, en los que la posesión estuvo repartida y Ordicia logró alejar el juego de su zona de peligro. En el minuto 30 se defendía el Colegio en su campo y logró recuperar el balón, pero no estuvo hábil al alejar la presión y tuvo también mala suerte, pues el balón quedó suelto, y tras varias carambolas, acabó en manos de un delantero vasco que supo avanzar en el desorden y encontrar con rapidez un apoyo que logró alcanzar la zona de marca sin mayor dificultad. Era la tercera ocasión en que los vascos pisaban la veintidós madrileña. Tercer ensayo para los visitantes. Máxima efectividad ante la fragilidad defensiva colegial en su zona de peligro. 5-22.

Con ese marcador se llegó al descanso. La reanudación trajo un nuevo panorama. Salió el Colegio, como la semana anterior en Santboi, decidido a intentar el imposible y, como entonces, cerca estuvo de conseguirlo. Ordicia, cómodo con su renta y acostumbrado a economizar al máximo su rugby, se mostró bastante más vulnerable en defensa que en el arranque del partido. Ayala, que entró en el descanso, dio la verticalidad que le faltaba al ataque azul y azul, y en el minuto 2 logró el primer ensayo. Manu Sainz Trápaga erró la conversión. 10-22. Siguió el Colegio monopolizando el partido y acorralando a los del Goyerri en su veintidós. En el 11, tras una larga serie de infracciones defensivas, el apertura visitante fue temporalmente expulsado. Jorge Gorostiza pasó entre palos el golpe para el 13-22.

Acarició literalmente el ensayo varias veces en los minutos siguientes el Colegio, pero no fue hasta el minuto 21, cuando saliendo de 8 de una melé Tiago logró anotar en la esquina. No pasó la conversión, con lo que el marcador quedó en 18-22.

Era en esos minutos el Colegio muy superior a su rival y le ponía al juego esa dosis de pasión que el rival, mucho más frío, nunca está en disposición de poner. Pero un nuevo error echó por tierra la esperanza de la remontada. Atacaba el Complutense Cisneros y avanzaba hacia campo contrario en busca de un nuevo ensayo cuando Del Valle equivocó un pase que debió haber guardado. El balón quedó suelto en el suelo y acabó en manos del 8 guipuzcoano, que arrancó con potencia y sin defensa frente a él, abrió una herida por la que se desangró definitivamente el Colegio. 18-29 en el 23.

Quedaban aun muchos minutos, pero el Colegio ya no estaba para nada. El golpe moral del cuarto ensayo visitante y la nueva brecha en el marcador fueron demoledores. Del mismo modo que fue encomiable la manera en la que el equipo se vació para remontar el partido, el hundimiento tras ese cuarto ensayo fue aparatoso. Arrojaron la toalla los colegiales y el Ampo Ordizia, en un gesto que le honra, se aplicó en endosar a su rival tanto castigo como el cuarto de hora que quedaba le permitió. Tres nuevas marcas para los del Goyerri para el contundente 18-46 final.

Nadie dijo que esto fuera a ser fácil, aunque más de uno parece habérselo creído.

Jugaron de azul y azul:

1.Santi Fernández-Varone (51’ Cesar de Sande); 2.Pablo Hayali (51’Iker Monje); 3. Guillermo Espinós; 4.David Carretero (65’Guillermo Molina); 5.Iñaki Villanueva; 6.José Luis del Valle; 7.Santiago Noriega (63’Paul Florea); 8.Tiago Girao; 9.Gabi Nogales (51’Manu Niño); 10.Jorge Gorostiza; 11.Beltrán Carreras; 12.Mariano Alonso (40’Ander Ayala); 13.Juan Cano (58’Nicolás Giuditta); 14.Fran Soriano; 15.Manu Sainz Trápaga.

Carlos Bachofer completaba la convocatoria.

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