#LavisióndeVinuesa: Complutense Cisneros 18 –18 Bathco Independiente

Matías Tudela posa el segundo ensayo colegial | Foto: Caroline Wendelin

No es ésta la crónica que uno quería escribir. A todos nos habría gustado que las cosas hubieran sido de otra manera y, sin embargo, ocurrieron así. Es difícil manejarse en ese enorme vacío que deja la ilusión cuando se desvanece. Tantas ganas, tantos años, tanta gente… Derrotas como la del sábado te hunden de golpe en un oscuro abismo de sinsentido y desesperación. Y desde ahí, no te queda más remedio que rebelarte para salir a flote, sacudirte por dentro y sacar la cabeza. Viendo de nuevo la luz, es reconfortante constatar que eres más fuerte, más sabio y más capaz, y que el doloroso trance no era más que otro paso, probablemente necesario, en esa mejora continua que es el deporte, en ese inacabable aprendizaje que es la vida.

La grandeza del rugby estaba en la alegría de Bathco con su gente celebrando sobre la hierba del Central la clasificación para la final de la Copa del Rey. Pero el rugby era igualmente grande en el embarrado y desolado vestuario del Colegio, con los jugadores exhaustos, cabizbajos y en silencio, masticando a duras penas el agrio dolor de la derrota y tratado de engullir esa áspera desesperación, con las miradas húmedas y perdidas en ese deseo imposible de volver a jugar el partido que se acababa de perder. El que haya tenido la suerte de no estar nunca ahí, desconoce la inabarcable dignidad del rugby.

Aunque suene extraño, el sábado fue un gran día para el Complutense Cisneros. Triste, pero grande. El equipo se vació en la batalla y acarició la gloría, pero se le escurrió entre los mojados dedos. A pesar de la lluvia, la grada estuvo impresionante. Y el tercer tiempo fue toda una reivindicación de valor social del Club: chavales, padres, jugadores, jugadoras, colegiales, antiguos… un par de centenares de personas reunidas entorno al asado hasta bien entrada la noche, para pasar todos juntos por el duro trance de la desilusión.

Vayamos al partido. Desde el sábado por la tarde viene acompañándome en esta larga digestión de la derrota un verso de Sabina. Pero quiso el cielo bautizar el suelo con su gota a gota…. ¿Cómo hubiera sido el partido sin lluvia? Esas son el tipo de estúpidas y estériles preguntas que le nublan la mente a un entrenador cuando sobreviene la zozobra.

Aún con lluvia, el Colegio hizo una primera parte sublime, plena de intensidad e intención. Complutense Cisneros sometió de inicio a su rival y le tuvo a su merced durante largos minutos. Con el primer balón del partido se metió en la veintidós contraria y provocó la infracción defensiva rival. Tiago pasó entre palos el 3-0 en el minuto 3 de partido.

Después vinieron los primeros síntomas de la ansiedad: una touche parcial de Hayali y un avant de Tudela en la recepción. Pero el Colegio, aún nervioso e impreciso, era un huracán. Tras el avant de Tudela, salió Bathco jugando desde la melé por primera vez en campo contrario. Recuperó José Luis en el punto de encuentro en las inmediaciones de la veintidós colegial e inicio una fulgurante ofensiva colectiva que acabó en ensayo. Fran avanzó hasta las cuarenta donde encontró el apoyo de Tudela, esté llegó hasta medio campo donde fue placado. Recicló raudo el Colegio y Niño jugó plano en un hueco imposible con Ángel López que llegaba lanzado y desarboló la defensa cántabra. Mota apareció en apoyo y atravesó con toda su potencia la veintidós rival. Ya placado, le alcanzó el impulso para plantar alargando el brazo. Tiago, temeroso en los apoyos previos a patear a palos por lo resbaladizo del suelo, marró una conversión de las que él suele pasar. 8-0 en el minuto 7 de partido. Complutense Cisneros se ponía por delante en la eliminatoria.

Las imprecisiones motivadas por la lluvia y por la enorme tensión con la que ambos equipos vivían el partido lastraban la continuidad en el juego, que discurría trabado y con demasiadas interrupciones para los intereses del Colegio. Fiaban los de azul y azul sus opciones al despliegue de su rugby fluido, pero la climatología no era propicia.

En el minuto 17 Tiago fue a palos por un golpe de los santanderinos sobre la línea de 40 metros. La patada quedó corta, pero como le ocurriera a Ángel Lopez en el partido de ida, Bathco cometió avant en la recepción, dentro de su propia zona de marca. Cobró el colegiado golpe de castigo a los verdes en la melé consiguiente, y el portugués, frente a los palos, puso el 11-0 en el marcador.

En el 30 vino una de las jugadas que determinaron el signo de la eliminatoria. Con el Colegio acaparando la posesión y dominando territorialmente a un rival que sufría en defensa y que parecía no tener capacidad de respuesta, se sucedieron dos graves errores colegiales que entregaron una enorme balón de oxigeno a los cántabros. En primer lugar, perdió el Colegio una touche importante en campo rival. No estuvo bien la touche colegial a lo largo del partido. Un choque de esta trascendencia exige una excelencia en touche que Complutense Cisneros estuvo lejos de alcanzar. Impreciso y timorato, la delantera Colegial apenas arriesgó y sufrió mucho más de la cuenta para ganar el balón en el lateral, un lance en el que era muy superior a su rival.

Tras recuperar el balón en el lateral, Bathco jugó con el pie una patada defensiva. Manu Sainz Trápaga dudó un momento y el balón botó. La gestión posterior al bote fue tan lamentablemente desastrosa que entre tres jugadores azules que participaron en la jugada no lograron evitar que el balón acabará en manos del ala santanderino que subió a la presión y que se encontró de pronto con el oval en sus manos y corriendo junto a la línea de lateral en busca de un ensayo tan inesperado como vital para la suerte de su equipo en la eliminatoria. 11-5. La eliminatoria volvía a estar igualada.

Inmediatamente después un golpe defensivo de Mota y su posterior protesta dieron a los de verde una excelente ocasión para volver a descontar, pero el pateador visitante resbaló al ir a golpear y falló la patada.

El Colegio se repuso inmediatamente. Matías Cabrera robó una touche en campo rival y los de azul y azul penetraron de nuevo hasta la cocina. Una combinación entre los dos centros puso al Complutense Cisneros de nuevo a las puertas del ensayo. Una imprecisión en el manejo del oval truncó la ocasión.

Salió Bathco con el pie de su campo, Tudela recibió a mitad de cancha y contraatacó. De nuevo se instaló el Colegio en la veintidós rival. Gestionaron bien la ofensiva los medios y Paco jugó un rastrón magistral cruzado para que Tudela se impusiera a todos en la carrera y se lanzara para atrapar el balón y plantar en marca. La complicada conversión de Tiago puso el 18-5. Apenas quedaban 3 minutos para el medio tiempo y la grada del Colegio era una fiesta.

Se fue el equipo al vestuario contento y confiado. No era para menos. Pero el inicio de la segunda parte trajo significativos cambios en el devenir de los acontecimientos. Con el viento a favor Bathco supo encontrar su momento. El apertura verde, impreciso e inconsistente en el inicio, compareció en la segunda parte reconvertido en un pateador solvente y certero. Con su pie ganó la batalla territorial que equivocadamente le planteó el Colegio, y pronto su equipo empezó a cosechar frutos. En el primer minuto Mota cometió un golpe de castigo innecesario frente a los palos al meter las manos en un ruck. Bathco descontó 3 puntos. 18-8. Nada por lo que preocuparse. Aún había renta.

Robó Macky el saque de centró posterior e inició una valiente ofensiva el Colegio. Se adentró la delantera azul y azul jugando vertical en la veintidós contraria, recicló rápido el balón para la línea y el último pase, de Paco a Manu Sainz Trápaga quedó cortó. Manu se agachó pero no pudo agarrarlo y el balón se le escurrió de los dedos. De haberlo cogido, probablemente esta crónica tendría un tono bien distinto.

El Colegio perdió poco a poco la iniciativa. Los cántabros salieron rearmados moralmente tras el descanso. El viento a favor y la temprana anotación les asentó sobre el campo. Complutense Cisneros empezó a dudar y empezó a cometer infracciones defensivas que facilitaron el trabajo a los verdes. En el minuto 6 un golpe de castigo defensivo puso a Bathco en el lateral a cinco metros de ensayo. La delantera santaderina no pudo montar el maul, pero no le importó. Jugó en pick&go y superó con más facilidad que nunca en toda la eliminatoria a una delantera colegial que no gestionó bien esa defensa. La conversión puso el 18-15 en el marcador. La final volvía a ser cántabra.

Aún exprimieron más los verdes ese primer tramo de la segunda parte en el que el Colegio perdió la calma, las referencias… y la gloria de la final de la Copa del Rey. En el minuto 14 una nueva infracción de Complutense Cisneros, esta vez en la melé, niveló el partido y dejó la eliminatoria como llegó de Santander, con 6 puntos de ventaja para Bathco. 18-18.

Con algo más de 20 minutos por jugar, el Colegio esperaba sacar ventaja de su mayor entereza física y se lanzó a por ese ensayo convertido que habría de darle la clasificación. Se instalaron los azules en la veintidós verde. Atacaron con fe y acariciaron en varias ocasiones el ensayo. El Bathco se defendía con todo y la eliminatoria se paseó durante largos minutos por el alambre, como esos balones de baloncesto que se ruedan caprichosos por el aro una eternidad antes de decidirse si entrar o no. Finalmente, el ensayo no llegó y la gloria se escapó.

Ahora solo queda esperar que el destino nos depare la ocasión de volver a jugar un partido como éste. No será fácil. Habrá que levantarse, limpiarse las heridas y volver a la pelea. El tiempo para las lamentaciones acabó hace ya días.

Jugaron por el Complutense Cisneros:

1.Carlos Bachofer (Cesar de Sande 53’); 2.Pablo Hayali (Iker Monge 72’); 3.Guillermo Espinós; 4.Iñaki Villanueva; 5.Matias Cabrera; 6.Guillermo Molina (Martín Fernández Varone 62’); 7.José Luis del Valle; 8.Tiago Girao; 9.Manu Niño; 10.Paco Hernández; 11.Manu Sainz Trápaga; 12. David Mota; 13.Ángel López; 14.Fran Soriano; 15.Matías Tudela.

 

David Carretero, Nicolas Giuditta, Mariano Alonso y Nacho Martínez completaban la convocatoria.

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