#LaVisióndeVinuesa: Cisneros vs Hernani

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Complutense Cisneros 31 – 17 Hernani R.C.E.

Hay veces que el resultado importa más que otras. Hay veces que se sale a un campo con la imperiosa necesidad de ganar y que lo demás queda en un distante segundo plano.  Empieza ya a definirse el dibujo de esta Liga y ha llegado el momento de que los equipos indecisos, aquellos que se han pasado la primera vuelta en tierra de nadie, concreten su verdadero papel en la competición. Y el domingo, más que cuatro puntos, lo que se diputaban Cisneros y Hernani era una huida, probablemente definitiva, de la pelea por la permanencia.

Ambos llegaban mermados de efectivos. Esta larga y dura competición pasa factura a estos planteles, habituados a competiciones de menor exigencia. Cisneros, sin embargo, cuenta con más fondo de armario que los guipuzcoanos, y desde el inicio se vio que el choque estaba desequilibrado por la ventaja que tenían los locales en delantera. Los primeros duelos entre ambos paquetes pusieron de manifiesto una consistente superioridad de los de azul y azul. Sin embargo, le costaba al Colegio trasladar esa ventaja al juego. Imprecisa la línea local, Hernani se las apañaba para contener la ofensiva colegial con una buena y agresiva defensa en todo el ancho del campo. Sólo las infracciones defensivas en el punto de encuentro de los vascos permitían a Cisneros avanzar y acercarse a zonas de peligro.

En el minuto 5, dos golpes de castigo seguidos permitieron a Cisneros lanzar una touche a cinco metros de marca. Allí, la ventaja en delantera permitió que llegará el primer ensayo de maul del partido, materializado por Rafa Matt. Paco pasó la conversión para el 7-0.

Sufría Hernani en melé y tenía problemas en touche, y jugaba además con el viento en contra, pero se las apañaba para poner en aprietos a la defensa colegial con cada balón. El ingenio de sus dos medios y la falta de tensión defensiva de Cisneros en ese primer tramo de partido permitieron a los vascos jugar por encima de las posibilidades que le ofrecía una delantera sometida. Pero no supo evitar Hernani la cruz de los golpes de castigo, y de ella volvió a sacar partido Cisneros en el minuto 13. Una nueva infracción vasca en la zona central del campo permitió al Colegio volver a la veintidós contraria para jugar desde el lateral. Se ganó bien el balón arriba y empujó Cisneros cerca de veinte metros para lograr un nuevo ensayo, esta vez por medio de José Luis del Valle. Convirtió de nuevo Paco y puso el 14-0.

No lograba avanzar Cisneros con su juego, pero se aferró a su habitual propuesta mucho más de lo que las circunstancias del partido aconsejaban. Roma y errática la línea, cada balón desplegado por los locales era una bendición para Hernani, y especialmente para su castigada delantera. Consiguió, no obstante, el Colegio ampliar la ventaja en el minuto 20 merced a la conversión de una nueva infracción visitante. 17-0.

Con viento a favor, una delantera superior y una tres cuartos desarmada, lo suyo hubiera sido jugar un partido táctico. Pero Cisneros tiene sus propios códigos, capaces de exacerbar al más pintado o, incluso, a su propio entrenador, que aunque les conoce bien, no deja de sorprenderse ante la facilidad con la que pueden complicarse la vida.

Con el partido en visos de resolverse, tanto por la diferencia en el marcador como por las sensaciones que daba la disputa entre ambas delanteras, optó Cisneros por insistir en el único escenario en el que Hernani podía sacar algún rédito. Se empeñó el Colegio en tratar de salir jugando a la mano desde su propio campo, en lugar de meter el partido en campo contrario con el buen pie de Olivares. Y Hernani agradeció la cortesía, apretó los dientes, recuperó el balón y se buscó la vida con argucia para crear problemas a Cisneros con lo poco que tenía. Cerca de cuarto de hora estuvo el juego en campo colegial. Se repitió varias veces la misma secuencia. Los vascos rozaban el ensayo, Cisneros recuperaba el balón in extremis, y se empeñaba en coquetear con el peligro, dilatando en exceso la patada para alejar definitivamente el peligro. Tanta tontería acabó como tenía que acabar. Hernani, encorajinado, acabó ensayando con su delantera frente a un Cisneros indolente. 17-7 con apenas dos minutos para llegar al descanso. Y la larga secuencia de asedio vasco a la veintidós colegial se cobró, además, la expulsión temporal de Castro.

Y tras el saque llegó el justo castigo a la falta de seriedad y la laxitud competitiva de los locales. Sacó de puntapié desde el centro Olivares, recibió en su veintidós el balón el 8 guipuzcoano y arremetió contra la defensa rival, poniendo en evidencia el alma y la autoestima del XV colegial. Nadie le placó. Corrió el hernaniarra cerca de 50 metros con el balón en la manos, atravesando las líneas enemigas. Cuando fue detenido, cerca ya de veintidós, la jugada era ya mortal de necesidad, especialmente con un equipo como Hernani, que tan bien juega detrás de la defensa. Así, se llegó al descanso con un 17-14 en el marcador.

Probablemente se puedan hacer las cosas peor, pero no es fácil imaginar cómo.

La segunda parte empezó con síntomas de que nada había cambiado. Nada más salir, volvió Hernani a buscarle las cosquillas a Cisneros para acercarse a la zona de marca azul y azul, pero una imprecisión les privó del balón a escasos metros de marca. Poco tardó Cisneros en demostrar que no estaba por la labor de seguir regalando el partido, y supo salir de su campo y llevar el juego a terreno rival. Allí, apostó por su superioridad en el maul y en el juego cerrado y fue mermando la defensa vasca, que no podía evitar cometer frecuentes infracciones.

A pesar de jugar con un ligero viento en contra, Cisneros pudo dominar territorialmente la segunda mitad merced a una delantera que avanzaba cuesta abajo. Asedió el Cisneros la veintidós guipuzcoana en el minuto cinco, y puso a Hernani contra las cuerdas. Tras una sucesión de melés a 5 metros para el Colegio, el árbitro (en este caso, era ella) concedió un ensayo de castigo y la expulsión temporal de un segunda línea hernaniarra por la reiteración de infracciones. La conversión ponía el 24-14 en el marcador en el minuto 8.

Hernani buscó recobrar un cierto protagonismo con el balón, que le permitiera volver al partido, pero la defensa colegial se mostró mucho más sólida y aguerrida en la segunda mitad, y a los vascos, a pesar de jugar con el viento a favor, les costó crear peligro.

En el veinte dispuso Cisneros de un golpe de castigo lejano, sobre la línea de 40 metros, y optaron los locales por ir a palos, en lugar de insistir con la receta que mejor había funcionado en la primera mitad: el maul desde lateral. La patada quedó muy corta y la diferencia se mantuvo en los 10 puntos. Pero en la segunda parte sí gestionó razonablemente bien Cisneros su superioridad en delantera y pudo, no solo mantener el juego en campo contrario, lejos de las zonas de peligro, sino frecuentar la veintidós rival. Por su parte, Hernani buscó alternativas con las que contrarrestar el poder de la delantera azul y azul. Optaron los vascos por evitar el maul después de touche –provocaron así dos golpes de castigo de los locales- y apostaron por disfrazar de infracción local en la entrada de melé su fragilidad en el empuje –lograron así que les cobrasen un golpe franco a favor en una melé para Cisneros a cinco metros de marca que bien pudo haber acabado en ensayo, en el minuto 27-.

A diez minutos del final, en una de las pocas ocasiones en que Hernani atacó en campo de Cisneros en la segunda parte, una infracción defensiva permitió al pateador vasco poner el 24-17 en el marcador. Se ponían los visitantes a tiro de ensayo y en zona de bonus defensivo. Ya habían demostrado en la primera parte lo poco que necesitan para ensayar, así que la cosa no estaba, ni mucho menos, resuelta.

Cisneros decidió que la mejor manera de ganar el partido no era evitar que Hernani ensayara, sino centrarse en buscar el cuarto ensayo, el que le quitaba el bonus a los vascos y se lo otorgaba a los locales. Un tanto osada la apuesta, pero necesaria para limpiar la infamia del tramo final de la primera parte.

Los últimos diez minutos se jugaron en la zona de veintidós de Hernani. Cisneros rozó el ensayo con su delantera y Hernani defendió con todo el bonus y el hilo de vida que le quedaba en el partido. Lo intentó mil veces Cisneros desde melé, y las mil veces fracasó. Hubieran salido victoriosos en esa última batalla los vascos si una acción de antijuego (un pisotón a un jugador en el suelo) no hubiera concedido, con el tiempo ya cumplido, un enésimo golpe de castigo a cinco metros a Cisneros. Era el último y Varone, el gran capitán, decidió resolver él mismo el asunto. Cansado de tanta estéril superioridad en melé, agarró el balón, miró a la cansada delantera rival que le esperaba sobre la línea de marca, a escasos cinco metros, y se lanzó a por el ensayo en una aventura improbable que acabó bien por una cuestión de fe. La fe que Santi le puso.

Finalizó el partido así, con un marcador de 31-17. Demasiado premio para lo mal que hizo las cosas Cisneros y, paradójicamente, corta ventaja para la diferencia de recursos con la que contaban ambos contendientes.

Por Cisneros jugaron: 1.Santi Fernández-Varone; 2.Pablo Hayali; 3.Martín Tedesco; 4.Rafa Matt; 5.Guillermo Molina; 6.Íñigo Álvarez; 7.Hermenegildo Simón; 8.José Luis del  Valle; 9.Gabriel Nogales; 10.Manolo Olivares; 11.Ángel Castro (65’ Jorge Gorostiza); 12.Paco Hernández; 13.Ander Ayala; 14. Fran Soriano; 15. Manu Sainz Trápaga

Igor Pinel, Carlos Bachofer, Jaime García, Martín Fernández Varone, Filipo Reali y Álvaro Moreno completaban la convocatoria.

El crack: “Fanti” Varone. Cuando a un equipo le abandona el sentido, ha de agarrarse a la fe y a la voluntad. Santi, físicamente mermado y sobre exigido por el guión de la temporada, lideró a una delantera que cuajó un excelente partido y rubricó la mañana con un último ensayo para enmarcar.

El dandy: Igor Genua, el 9 de Hernani, una especie de McGyver de este juego. Con medio metro y un cuarto de despiste te arma un agujero por el que se te va una temporada

El duro: Paco Hernández, por un contundente placaje “cortacésped” en el primer tramo de la segunda mitad que vino a despertar a una defensa que llevaba muchos minutos dormida.

¡Vaya día!: El que suscribe estas líneas, que a punto estuvo de irse a casa antes del descanso ante el descomunal despropósito del equipo en el tramo final de la primera mitad.

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