#LaVisióndeVinuesa Ciencias Fundación Cajasol 22-23 Complutense Cisneros

Empecemos por el debe. No jugó bien el Colegio en Sevilla. Estuvo lejos de ser el equipo aguerrido y ambicioso de las últimas victorias frente a rivales directos. Le faltó la ilusión y el inconformismo que venían caracterizando su rugby, los dos combustibles principales con los que se ha elevado hasta la segunda posición de la tabla. Así, un punto conformista y displicente, al Complutense Cisneros le faltó una pequeña dosis de humildad en Sevilla.

En el haber, cabe señalar que el equipo ganó un partido que, como era de prever, fue mucho más complejo de que lo que podría haberse esperado mirando la clasificación. No es fácil, para un grupo aún inexperto, moverse en las alturas de la clasificación, manejarse en partidos como el del sábado, contra el colista, esforzarse por dar su mejor versión en un escenario en el que este año casi nadie ha fracasado.

Pero el Ciencias es el Ciencias, por mucho que el año que viene, muy probablemente, vaya a competir contra el Z. Un club histórico, que mantiene el orgullo y la cultura competitiva de sus buenos años, cuando dominó el rugby nacional. Aún hoy, con un plantel corto de recursos y prácticamente desahuciado, es capaz de vender carísima su derrota en la Cartuja. Por desgracia, el Colegio se percató de esto en el minuto 78 de partido.

Y no salió mal Complutense Cisneros al campo. Conscientes del riesgo de un inicio frío frente a un rival que iba a empezar encendido, el XV colegial arrancó dominando y mostrando la superioridad de su rugby. Con su segunda posesión, antes del minuto 5, Fran logró entrar en marca, culminando una rápida sucesión de fases que inicio Niño al jugar a la mano un golpe franco de los sevillanos en la primera melé del partido. Tiago rompió en el eje, encontró el apoyo de Macky y después, Tudela manejó muy bien la ventaja en el exterior, dejando el camino libre para Soriano. 0-5.

La sensación de las primeras acometidas colegiales con juego a la mano fueron de neta superioridad. El Ciencias, con viento a favor, apostó por el juego al pie para tratar de meter el partido en campo contrario, y se encontró, para su fortuna, con los problemas de la segunda y la tercera cortinas colegiales, que no estuvieron finas el sábado. Por ahí vino una de las vías por las que los sevillanos se agarraron al partido. En el minuto 14, un up&under defensivo del Ciencias botó allí donde la segunda cortina colegial debía haber estado mucho más sólida. Niño, inmerso en una guerra que le superó y en la que no debió haber entrado, no llegó a agarrar un balón que era suyo, y éste quedó suelto para que lo ganase un delantero sevillano. Manejó bien el Ciencias esa ventaja, dio continuidad al avance y acabó plantando bajo palos su primer ensayo. La transformación les puso por delante. 7-5.

Manu Niño, con el hombro maltrecho, tuvo que abandonar el campo con apenas 15 minutos de partido transcurridos en el día de su retorno a Sevilla. Inmediatamente después del ensayo científico, Cabrera rompió la defensa rival y se adentró en campo contrario hasta las inmediaciones de la línea de veintidós. Una infracción sevillana para frenar la acometida colegial permitió a Tiago pasar entre palos una patada y volver a poner al Colegio por delante. 7-8.

En ese punto, el Colegio cometió la imprudencia de dejarse llevar por las sensaciones del primer cuarto de partido. Netamente superior con el balón al rival y sin excesivos problemas en defensa (el ensayo en contra se achacó, como suele ocurrir en estos casos, a la mala suerte, más que a la capacidad del rival), comenzó a rebajar su intensidad, a destensar su defensa, a descuidar el oval…  Cayó, en definitiva, en la tentación de la autocomplacencia, y apunto estuvo de pagarlo caro.

Le faltó rigor al Complutense Cisneros en la gestión de los balones recibidos en campo propio, y le faltó actitud y contundencia en el placaje. Son ambos síntomas de la falta de tensión, de esa peligrosa tendencia a creer que uno es ya demasiado bueno y que puede ganar los partidos negociando el esfuerzo.

En el minuto 24, una mala decisión de Fran, dejando dentro del campo un puntapié defensivo tras recibir cerca de marca una excelente patada rival, permitió a los locales cargar con todo desde las misma línea de veintidós colegial. Falló Hayali en el placaje al talona rival, y el Ciencias volvió a ensayar para la alegría de una parroquia que se agarraba a la ilusión de una victoria que les diera esperanzas de permanencia en División de Honor. 12-8.

Pero el Colegio no se impacientó ni se puso nervioso. Confió en la superioridad de su juego a la mano y dispuso de un par de ocasiones antes del descanso para ensayar. Ventajas claras mal gestionadas por los tres de atrás, que llegaron tarde y sin ideas al momento de la verdad, cuando hay que culminar la jugada.

Se llegó así al descanso con los cuatro puntos de ventaja para los locales, que tendrían que jugar la segunda parte con el viento en contra. Complutense Cisneros, como hiciera en la primera mitad, se aplicó de inicio y logró una temprana anotación. En el minuto 2 un ataque largo, con el balón viajando de de lado a lado del campo en busca del espacio, lo culminó el debutante apertura Juan Antonio de Soto, que se coló entre la defensa rival para plantar en marca. Tiago no transformó y el marcador quedó en 12-13 para el Colegio.

Recuperado el mando en el partido, volvió Complutense Cisneros a levantar el pie del acelerador. Aprovechó el Ciencias para apretar. Un golpe en melé del Colegio puso a los sevillanos en una touche a 5 metros de marca. Pero la delantera colegial, muy bien en el lateral todo el partido, robó un balón que bien podría haber sido un ensayo del rival. Al Ciencias se le veía nervioso, pasado de vueltas, como es normal en un equipo que peleaba por agarrarse al último tren que podría salvarle de un descenso directo. Pero a pesar de esa ansiedad, que se traducía en continuas infracciones, su nivel de intensidad en cada lance del juego superaba al de unos rivales a los que se veía relajados y seguros de si mismos.

Estaba el partido aparentemente controlado por el Complutense Cisneros, que estrenaba la segunda camiseta, del antiguo y ya olvidado burdeos complutense. Pero en el minuto 13, un nuevo error de placaje, muy parecido al del segundo ensayo sevillano, abrió un boquete en la defensa y permitió el tercer ensayo de los locales. 17-13.

El ensayo fue un aldabonazo en el ánimo del Ciencias, que se vio capaz de ganar el partido y acaparó la posesión y el juego durante algunos minutos. Enfrente, por primera vez en el partido, al Colegio se le vio dudar. Sin balón y por detrás en el marcador, el equipo pasó por malos momentos. Defendió con oficio y esperó a que escampara. Tardó unos cinco minutos en volver a centrarse. Con algo más de cuarto de hora de partido por jugar, recuperó la posesión tras una infracción del rival en la conservación del balón. Fue a lateral a la veintidós sevillana, y allí, de nuevo, tras un buen movimiento colectivo, de nuevo de Soto se coló en la defensa sevillana para lanzarse y plantar en marca. Tiago pasó la conversión y puso el 17-20 con el que el partido entraba en los minutos decisivos.

A pesar del ímpetu del Ciencias, el Colegio llevó la iniciativa en ese tramo final. Merced a su mayor empaque, se aproximó a zona de peligro y desaprovechó un par de buenas jugadas por errores en el manejo del oval. A menos de 10 minutos del final dispuso de una buena ocasión para sumar 3 nuevos puntos con el pie y estirar su ventaja, pero optó por ir lateral en busca del cuarto ensayo. Le salió mal la apuesta y acabó perdiendo la posesión por un retenido a escasos tres metros de la zona de marca.

El Ciencias se fue a lateral, ganó la touche y montó un maul que progresó y cruzó casi medio campo, hasta aproximarse a la veintidós rival, donde finalmente la delantera colegial derribó ilegalmente la formación. El arbitro señaló la infracción y expulsó a Espinós. La cosa se había puesto fea de verdad en un momento. El Ciencias fue a touche bien dentro de la veintidós colegial. Lanzó y Cabrera metió bien la mano para robar el oval, pero Bachofer no fue capaz de mantener la posesión y se dejó sacar del campo por los rivales, concediendo un nuevo saque de lateral a los sevillanos en las inmediaciones de marca. En la segunda ocasión ganó bien el Ciencias el balón arriba y montó un maul que avanzó y acabó entrando en marca. Era el cuarto ensayo de los locales, y el que les ponía por delante en el marcador a falta de minuto y medio para el final. 22-20. El pateador falló la conversión.

Con cara de tonto, con la que se te queda cuando juegas con fuego y acabas quemándote, fue el Colegio a medio campo a jugar los 90 segundos restantes. Solo un milagro evitaría el desastre de caer con el colista en la primera defensa de la segunda plaza que tanto había costado conseguir. El saque de centro corto lo ganaron los sevillanos, que se dispusieron a jugar con su delantera para consumir el escaso tiempo restante. Encadenaron varios pick&go hasta que Macky decidió lanzarse a robar el balón. Entró bien, se adelantó a los apoyos de conservación y, sobre sus pies, agarró el balón que aún sujetaba el delantero rival en el suelo. Llegaron inmediatamente dos delanteros sevillanos que, desesperados, se lanzaron de cabeza sobre el balón cometiendo una infracción flagrante.

Sobre la línea de 40 y a 15 metros de lateral, con el viento a favor, Tiago colocó el balón, y sin importarle el estruendo con el que la parroquia sevillana quería descentrarle, pasó el oval bien arriba, entre los dos palos. Y ahí acabó el partido. 22-23. Ganó el mejor equipo, pero no el que más se había esforzado para ganar el partido.

Con la de Sevilla suma el Colegio seis victorias consecutivas en Liga: Santboi, Ordicia, Genika, Bathco, Salvador y Ciencias. Este logro merece un reconocimiento especial. Hasta esta racha victoriosa, todo lo que había logrado el equipo en División de Honor en las dos últimas temporadas había sido ganar dos partidos seguidos. Ni siquiera hace dos temporadas, en División de Honor B, el año del ascenso, se logró encadenar seis victorias seguidas.

Jugaron por el Colegio:

1.Cesar de Sande (Carlos Bachofer 75’); 2.Pablo Hayali; 3.Guillermo Espinós; 4.David Carretero (Martín Fernández Varone 75’); 5.Matias Cabrera; 6.José Luis del Valle; 7.Guillermo Molina; 8.Tiago Girao; 9.Manu Niño (Angel Calle 15’); 10.Juan Antonio de Soto; 11.Manu Sainz Trápaga; 12.Juan Boccardo; 13.Matias Tudela; 14.Nacho Martínez; 15.Fran Soriano

Iker Monge, Jorge González, Ricardo Pradas y Nacho San Andrés completaban la convocatoria.

El crack: Tiago Girao. A estas alturas pocos dudan de que el portugués es, de largo, el mejor jugador de la Liga. El partido, de principio a fin, fue una demostración más. Por desgracia, la costumbre de verlo semana a semana hace que solo los rivales valoren en su justa medida su desempeño en el campo. Su rugby merece recompensas como el epílogo del sábado.

El dandy: Guillermo Molina. Tuvo el arrojo y la intuición de elegir el momento justo para entrar a la disputa del balón que decidió el partido. Había que arriesgar y acertó. Probablemente fuera más difícil forzar la infracción del Ciencias que pasar la patada entre palos.

¡Vaya día!: Manu Niño. En su vuelta a Sevilla, lleno de ganas e ilusión, vio frustrado su partido al cuarto de hora del inicio por una inoportuna lesión en el hombro.

El duro: Los aficionados sevillanos que perdieron la compostura al final del partido y tuvieron un comportamiento del todo inaceptable con el árbitro en su camino hacia vestuarios.

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