#LaVisióndeVinuesa Bathco Rugby 19–13 Complutense Cisneros

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Las eliminatorias a doble vuelta nunca traen partidos normales. A más de un mes del desenlace, al finalizar la ida de estas semifinales de Copa del Rey, los jugadores de ambos equipos no sabían muy bien a qué atenerse o qué cara poner. Los colegiales dudaban entre lamentar lo cerca que tuvieron la victoria en el tramo final, o felicitarse por el escaso margen que deberán remontar en el partido de vuelta, a primeros de marzo en el Central.

San Román, a pesar del día típicamente santanderino, lluvioso y desapacible, fue una fiesta. Entre los logros del Independiente esta temporada, tan meritorio como el liderazgo en la Liga, es el ambiente que consiguen generar los cántabros en torno a cada partido en su feudo. No hay en la División de Honor nada parecido. Con la grada llena y charanga con poderosa sección de viento e incansable percusión, da gusto jugar. Aunque seas visitante.

Había gallego (viento del oeste). Soplaba fuerte, atravesando el campo de fondo a fondo. Una cosa era jugar con el viento a la espalda y otra bien distinta tenerlo de cara. Empezó Complutense Cisneros con el viento a favor, pues Bathco optó por reservarse la ventaja para la segunda parte. Y empezó el Colegio mandando. El primer ataque azul y azul en terreno cántabro puso de manifiesto las dificultades de los locales para detener la dinámica ofensiva colegial. A escasos 10 metros de marca el árbitro señaló golpe de castigo defensivo de los locales, y con la ventaja marcada, Ángel pasó entre palos un drop para el 0-3. Había transcurrido minuto y medio de partido.

Bathco trató de aproximarse a campo rival, pero el viento de cara le complicaba avanzar con el pie, y la defensa colegial se bastaba para frenar las acometidas de la pesada delantera santanderina. El Colegio se las apañaba para que se jugase en terreno cántabro la mayor parte de ese tramo inicial. En el minuto 11 un fuera de juego defensivo permitió a Tiago ir a palos desde 40 metros. Con la ayuda del viento, el balón pasó entre los palos. 0-6 en el marcador.

Jugó Complutense Cisneros mucho más que Independiente es esos minutos iniciales y pudo mover el balón, y atacar con criterio, pero la lluvia y la abundante agua, si bien no afectaba a la hierba artificial de San Román, sí restaba adherencia al oval y provocaba no pocas pérdidas de posesión. Era un prometedor inicio de partido, pero una oscura nube amenazaba tormenta: la melé. La evidente inferioridad que la delantera azul y azul había demostrado en las pocas melés que se habían disputado era un asunto verdaderamente grave, algo capaz de condicionar en buena medida el devenir del partido.

En el minuto 19, en una nueva melé dominada por la poderosa delantera cántabra en campo colegial, el arbitró expulsó temporalmente a Hayali por levantarse en la formación para evitar el avance rival. Bathco fue a palos para recortar, pero la patada, contra el viento, quedó algo corta y desviada. Angel la fue a atrapar para anular, pero un extraño en el vuelo del balón motivado por el viento le confundió y le hizo dejar el balón botando en la zona de marca. Antes de que él mismo pudiera anular, llegó un tres cuartos rival que se lanzó sobre el balón consiguiendo así el primer ensayo del partido. La conversión puso el 7-6 en el marcador.

Un desafortunado lance del juego que supuso un inesperado premio de cuatro puntos para los locales (de los tres que podría haber valido la conversión del golpe de castigo a los 7 que supuso el ensayo transformado).

En desventaja en el marcador, el Colegio se disponía además a jugar en inferioridad por la reciente expulsión de Hayali. Gestionó bien el equipo los 10 minutos con un jugador menos, e incluso dispuso de alguna incursión en las inmediaciones de la veintidós rival.

No obstante, cada vez que había un avant y había que formar una melé, Complutense Cisneros sufría lo indecible. Era un castigo acumulativo, que iba desgastando más la autoestima que el físico de una delantera que, por momentos, se mostró derrotada e incapaz sobre el campo. Desde la grada alguno echó en falta capacidad de sufrimiento, inconformismo y espíritu de lucha en el paquete colegial.

En el minuto 35 una buena jugada del Colegio, de nuevo encadenando rápidamente fases de ataque de tres cuartos y delanteros bajo la viva y acertada dirección de Manu Niño, puso al equipo a 10 metros de marca. Un delantero santanderino tapó con su cuerpo en el suelo la salida del balón para dar tiempo a sus compañeros a recolocarse. El árbitro señaló la infracción, pero justo cuando estaba dando ventaja al Colegio, Niño castigó con sus tacos al infractor, dando así pie a que el árbitro cambiara el golpe, y entregará el balón a los locales. Poco más dio de si la primera mitad.

Tras el descanso el Colegio se enfrentaba a superar dos temibles adversarios: el viento, que le soplaba de cara, y la melé rival. Salió el equipo atento y preparado para la batalla. Al poco de reanudarse el juego, un segunda línea santanderino vio tarjeta amarilla por una nueva infracción defensiva. En superioridad y consciente de lo que se jugaba, Complutense Cisneros subió las prestaciones y supo salir jugando desde su campo. Del Valle inició la ofensiva tras recuperar el balón en un ruck. Angel le dio continuidad con Ander y encontró éste a Cano que, detrás de la defensa, superó por potencia y habilidad el placaje del zaguero rival para posar cerca de palos. Tiago convirtió y puso el 7-13 en el marcador en el minuto 67. Había que sumar antes de que se desencadenase la tormenta que seguro habría de llegar.

Con la igualdad numérica recompuesta Bathco empezó a aplicar su ley. La combinación del pie de su apertura y la fuerza de su melé es una receta de difícil antídoto. Está el equipo armado para jugar así, a imagen y semejanza de Chucho, su entrenador, un pilier de los de toda la vida.

Pocas veces la delantera azul y azul había sufrido semejante castigo. Incapaz de sobreponerse y sin recursos a los que agarrarse, cada melé, independientemente de quién introdujera, acababa igual: posesión y contundente avance de los locales. En el minuto 16 el árbitro decretó ensayo de castigo después de que la delantera colegial tardase muchísimo en hundir una melé que ya se disponía a entrar en marca cuando se colapsó. 14-13.

En el 20 Bachofer vio la tarjeta amarilla por una infracción en una melé. Paradójicamente, lejos de ser un castigo, la inferioridad fue una descanso para el Colegio. Al no haber primeras líneas disponibles (tras las lesiones de Hayali y Cesar y la expulsión de Bachofer), las melés fueron pactadas en esos 10 minutos.

Privado el Bathco de su mejor herramienta, el empuje en la melé, anotó un nuevo ensayo en el minuto 25 con un maul tras un saque de lateral a 5 metros de marca. Era el 19-13 final.

Y a partir de ese momento, vino un largo periodo de monólogo colegial. Complutense Cisneros, tocado en su orgullo por las continuas humillaciones a las que le había sometido su rival en el juego cerrado, se aprestó a jugar a la mano, como hizo en largas fases de la primera mitad. Encerró al Bathco en su veintidós a base de velocidad en el juego y superioridad en el uno contra uno. Provocó la expulsión de dos rivales y, con dos jugadores más sobre el campo, se instaló durante un largo periodo de más de 5 minutos a menos de un metro del ensayo que le hubiera dado el partido. Y allí, a las puertas de la victoria, con el partido a punto de acabar, se equivocó. Abandonó el rugby de pases que le había llevado hasta allí y se ofuscó en jugar muy cerca, en avanzar en el eje, justo donde la pesada y voluminosa delantera cántabra era más fuerte, y donde menos se notaban los dos jugadores que faltaban sobre el campo. Y cegado por la búsqueda de ese ensayo que acariciaba con las manos, renunció el Colegio más de una vez a recortar en tres puntos la desventaja, pues tuvo varios golpes de castigo asequibles, a pesar del fuerte viento en contra.

Y así acabó el partido, con esos seis puntos de ventaja para Bathco de cara al partido de vuelta, que se disputará el sábado 1 de marzo en el Central.

Jugaron por el Colegio:

1.Cesar de Sande (Carlos Bachofer 45’); 2.Pablo Hayali (Iker Monge 57’); 3.Guillermo Espinós; 4. Iñaki Villanueva; 5. Guillermo Molina (David Carretero 57’); 6.José Luis del Valle; 7. Martín Fernández Varone (Gustavo González 50’); 8.Tiago Girao; 9. Manu Niño; 10.Ángel López; 11.Manu Sainz Trápaga; 12.David Mota; 13.Juan Cano; 14.Ander Ayala; 15. Fran Soriano

Beltrán Carreras, Mariano Alonso y Nacho Martínez completaban la convocatoria.

 

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