#LaVisióndeVinuesa Bathco Independiente de Santander 29 – 36 Complutense Cisneros

Jugadores y cuerpo técnico tras la victoria de ayer

Jugadores y cuerpo técnico tras la victoria de ayer

Si tuviera que quedarme con una sola entre las victorias que ha conseguido esta temporada el Colegio en División de Honor elegiría ésta. Lo importante no fueron los cinco puntos, que nos acercan a los dos primeros puestos de la clasificación. Tampoco la ocasión de desquitarse de la dolorosa derrota en la semifinal de Copa del Rey. No. Lo verdaderamente grande fue ver a un grupo de jugadores dar lo mejor de ellos mismos en circunstancias muy adversas. Fue admirable contemplar como un equipo seriamente mermado por las lesiones y los compromisos internacionales de varios de sus mejores jugadores, un equipo en el que casi nadie confiaba, fue capaz de reconstruirse y dar una excelente versión de si mismo. Jugadores con poco protagonismo a lo largo de la temporada asumieron el reto y aprovecharon la oportunidad, logrando un rendimiento colectivo muy cercano a los máximos de jornadas anteriores, con el plantel al completo.

Como Club es un verdadero orgullo que un buen puñado de jugadores que no tuvieron ocasión de participar en la semifinal de Copa hace solo dos semanas, ayer tuvieran una aportación capital en un logro deportivo de enorme exigencia y de gran trascendencia en el devenir de la competición. La del domingo fue una victoria de club, de una manera de hacer las cosas, de una forma de entender el rugby.

Este partido siempre pintó mal. En uno de los pocos fines de semana en los que coincidía la Liga con el Seis Naciones “B” y las Series Mundiales de Seven, sabíamos que nuestro equipo iba a estar mermado por las convocatorias de las selecciones nacionales. A ello se sumaron las bajas imprevistas de tres puntales como Villanueva, Mota y Tiago. Con esos mimbres, sacar tajada en el siempre complicado San Román, donde este año han caído los mejores equipos del país, se antojaba una quimera.

Sin embargo, el domingo amaneció un día luminoso, con el sol brillando con ganas en Santander, y eso siempre es una buena señal para los de azul y azul. El Colegio saltó al campo convencido de sus opciones y, con una fe que rayaba en la temeridad, empezó a jugar con arrojo, a mover el balón y a avanzar en campo contrario, encadenando velozmente fases de ataque. Los verdes, un punto displicentes de inicio y también con bajas en su formación, encajaron dos ensayos en los primeros cinco minutos de partido. Cesar de Sande primero y Manu Saínz Trápaga después rubricaron el mejor inicio de partido de la temporada para el Complutense Cisneros. 0-10 nada más empezar.

Tras las dos primeras bofetadas empezó Bathco a despertarse, y en el minuto 10 acortaron diferencias con un ensayo transformado tras un error defensivo de una línea de tres cuartos a la que le sobraba ímpetu pero le faltaban horas de vuelo para estar bien conjuntada. 7-10. Pensaba la parroquia cántabra que el ensayo de los suyos abriría un nuevo partido y que el mal inicio quedaría en eso, en la típica falta de intensidad a la que suele llevar el exceso de confianza.

Se equivocaban. Poco tardó Complutense Cisneros en volver a meter a los verdes en su campo para continuar zarandeándoles a base de juego. El Colegio era un vendaval dirigido por Juan Boccardo que, con 18 años, debutaba en la categoría tras una gran temporada en el Z. Y fue precisamente Juan el que en el minuto 15 pisó para dentro, rompió la defensa, entró en veintidós y encontró el apoyo de Nico, que corrió para apoyar bajo palos. 7-17.

Nico encarna mejor que nadie lo que supuso el partido de ayer. Después de más de una década en el Club, tras muchas temporadas como titular en el primer equipo, es un referente para todos los que entrenan cada martes y jueves en Paraninfo. Relegado en septiembre a liderar el Z, ayer disfrutó como ninguno de una oportunidad que se merecía y honró la ocasión con un auténtico partidazo.

Erró el Colegio en la recepción del saque y un nuevo error defensivo en la línea abrió un boquete por el que Bathco entró hasta la cocina. Tuvieron los locales un saque de lateral a escasos cinco metros de marca y allí tiraron del oficio de su delantera para descontar con su segundo ensayo. 12-17 en el minuto 19.

Pero Complutense Cisneros dominaba el partido y acaparaba la posesión. Dos elementos fueron claves para que así fuera. En primer lugar el extraordinario rendimiento de la touche colegial, que estuvo colosal, ganando bien todos sus balones y complicando mucho la obtención de Bathco desde el lateral. La disciplina defensiva y las escasas infracciones cometidas sin el balón fueron el otro pilar de la victoria.

En el 30 se arrancó Manu Niño por el cerrado y le abrió una pista de despegue a Juan Cano, que aceleró y se plantó en la veintidós rival en un plis plas. Allí fijó al zaguero verde y jugó con Fran Soriano que le apoyaba en el interior, y éste plantó bajo palos. 12-24.

Un quinto ensayo llegaría antes del descanso. Mariano rompió por el centro y Sainz Trápaga culminó la jugada en la punta, para llegar a plantar bajo palos. Con los balones obtenidos en el lateral por la delantera, la línea colegial había hecho estragos en sus oponentes a base de velocidad y desborde. Y no es fácil semejante demostración de juego a la mano en un campo tan estrecho como San Román.

Se llegó así al descanso con un marcador verdaderamente sorprendente y que ni los más optimistas hubieran podido imaginar: 12-31 para Complutense Cisneros. En la segunda parte Bathco introdujo cambios e incorporó al partido a Contardi, que llegaba, como Cano, de jugar el día anterior con España en Lisboa. Con el primer balón que le llegó, el centro internacional demostró su valía, rompió el placaje de la línea colegial y resolvió un dos contra uno con su zaguero para recortar. 17-31.

Tan rápida anotación hacía presagiar una segunda parte larga y dura, un test exigente para un equipo corto de referentes individuales a los que agarrarse. Pero Complutense Cisneros supo jugar el resto del partido con cabeza y dosificar su ventaja. Lejos de amilanarse con el temprano ensayo santanderino, el Colegio volvió a agarrar el oval y a instalarse en campo contrario. Provocó una infracción en la veintidós rival que bien pudo haber lanzado a palos para estirar su ventaja, pero Espinós estuvo valiente y pidió touch. Empujó la delantera hasta la misma línea, pero no logró entrar. Tuvo que abrir el balón Niño y empezó a jugar dinámico el Colegio frente a las puertas del ensayo, y logro, nuevamente, desarbolar a la defensa rival para que Tincho, sobrando en la punta, entrase en marca y anotase el sexto ensayo azul y azul de la mañana. El 17-36 en el minuto 8 fue un frío inhibidor para la reacción que había emprendido el Independiente tras la reanudación.

El Colegio siguió dominando el lateral, pero sufría cada vez más en la melé, y Bathco tenía cada vez más posesión y más presencia en campo contrario. Complutense Cisneros se afanaba en defender y en alejar a los verdes de la zona de peligro. Algunas infracciones defensivas favorecieron el trabajo a los locales, que en el minuto 23 lograban un nuevo ensayo desde una melé a cinco metros de marca. 22-36. Catorce puntos, dos ensayos de distancia, y algo más de un cuarto de hora de partido.

El campo estaba definitivamente inclinado hacia el fondo que defendía el Colegio, que cansado y con el viento en contra se enfrentaba a un rival que, ya con todo sus recursos disponibles sobre el campo, se creía capaz de la remontada merced a su superioridad en la melé.

En el minuto 31, de nuevo desde melé, llegó una nueva anotación, que tras la transformación, ponía a los verdes a tiro de ensayo: 29-36. La cosa se ponía seria de verdad. Tras la excelsa demostración de la primera parte, el Colegio sentía que esa victoria, a priori tan improbable, pero a esas alturas tan próxima, se le podía escapar de las manos. Una dura prueba de madurez para el grupo. Pero, por suerte, el equipo despachó ese lance final con oficio y también, como no, con esa pequeña dosis de fortuna de la que siempre se hace acreedor el que cree en su suerte.

Con esta victoria completa Complutense Cisneros su perfecta temporada en la cornisa cantábrica: 6 viajes al norte, 6 victorias: Vigo, Gernika, Hernani, Getxo, Ordizia y Santander.

Jugaron por el Colegio:

1.Cesar de Sande (Carlos Bachofer 65’); 2.Pablo Hayali; 3.Guillermo Espinós; 4.David Carretero; 5.Matias Cabrera; 6.Martín Fernández Varone; 7.Guillermo Molina (Iker Monge 77’); 8.José Luis del Valle; 9.Manu Niño; 10.Juan Boccardo (Juan Antonio de Soto 70’); 11.Manu Sainz Trápaga; 12.Mariano Alonso (Nacho Martínez 51’); 13.Nicolás Giuditta; 14.Fran Soriano; 15.Juan Cano

James Berrio, Enrique Linaza y Ángel Calle completaban la convocatoria.

El crack: Matías Cabrera. Lideró la delantera azul y azul con un partido pleno de fuerza y presencia ofensiva, y se hartó de placar cuando las cosas se pusieron feas.

El dandy: Juan Boccardo, por ese inesperado despliegue de arte malagueño interpretando el mítico tema de El Principe de Bel-Air en la zona roja del autobús.

¡Vaya día!:  !: Guillermo Espinós (y van dos seguidos). Primo, si te vas a autoexpulsar para que las últimas melés del partido sean pactadas, cerciórate primero de que no queden cambios de primera línea en el banquillo.

El duro: Para el duelo que mantuvieron en la segunda parte Juan Cano y Contardi. Tras repartirse los 80 minutos del puesto de ala con España en Lisboa, y después de compartir un largo viaje nocturno en tren hasta Burgos y el posterior desplazamiento hasta Santander en coche, se las tuvieron sobre el campo durante toda la segunda parte, con un par de contactos demoledores. Hermosa y dura disputa entre ambos estandartes.

 

 

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