Fin de temporada (y II) – Pasado vs Futuro

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Tras el relato sobre el devenir de la competición en esta temporada que languidece, toca sopesar buenos y malos momentos, tanto dentro como fuera del verde, y prepararse para los retos que nos regalará  la nueva temporada.

Si uno reúne el valor para ver en vídeo partidos de segunda regional de Madrid – más emocionantes, entretenidos y de mejor calidad en directo que en diferido, ciertamente – es fácil observar una continua evolución en cómo el Theta y sus jugadores se desenvuelven en el terreno de juego. Para respaldar la afirmación anterior, es posible sacar a relucir fríos datos: al término de la competición el equipo se situó como tercer mejor ataque y segunda mejor defensa. Además, alcanzó su mejor posición en la tabla en las dos últimas jornadasReseñable.

Al contrario de la impresión que dejaba el equipo en muchos partidos, la mayor progresión que han tenido sus jugadores ha sido en la parcela defensiva; dos han sido los aspectos protagonistas al respecto, suertes en las que el equipo, hace apenas año y medio, era un auténtico desastre. Por un lado, la recolocación defensiva, tanto en la velocidad de ejecución como en la identificación de los espacios a ocupar. Por otro lado, el placaje de manera individual y colectiva.

Una gran predisposición anímica para la defensa, la solidaridad reinante y entrenamientos de gran intensidad y afluencia de gente han sido las claves para, a mi entender, conseguir esta mejora constante. Sin embargo, el equipo todavía sufre de momentos de apagón, que cuestan muchos puntos en contra, imperdonables en partidos de gran exigencia – claros ejemplos son los partidos jugados contra el tercer clasificado, CR. Veterinaria, comenzando la ida  17-0 abajo, o regalando en los últimos diez minutos de la vuelta 15 puntos (ninguno en los setenta minutos anteriores) –.

En la parcela ofensiva, también luces y sombras. Por un lado el equipo ha sido capaz de mantener un ritmo de juego muy alto – sobre todo cuando se solucionaron, al menos parcialmente, los alarmantes problemas de conservación del oval – formando siempre con una delantera muy ligera, móvil, y sobre todo sacrificada; y con una tres cuartos sin rival en la categoría en sus momentos de mayor lucidez –aquí eludo recordar, conscientemente, la impotencia que sufrió la línea al enfrentarse a Olímpico.

Era habitual puntuar tras seguir el sistema de juego durante varias fases, casi siempre generando superioridades en el lado abierto. Sin embargo, la mayor cantidad de puntos han surgido al jugar con acierto sobre balones recuperados. Y más cierto aún, resulta el hecho de que, al jugar contra los rivales de mayor exigencia, el equipo era incapaz de transformar sus interminables minutos en la 22 contraria en puntos. Una clara falta de contundencia (¿de madurez?).

Hay que aclarar – porque al leer las anteriores líneas parece que una nueva camada de AllBlacks se esconde el en tercer equipo del Complutense Cisneros de Madrid – que estos análisis se realizan adaptados a la categoría que se ha disputado. La próxima temporada, si no hay cambios de última hora por parte de las Federaciones, se disputará una liga, la primera regional, sin duda mucho más exigente. La verdadera prueba de fuego para los jugadores llegará entonces, cuando se enfrenten a equipos más rápidos y organizados, con un nivel de contacto superior y con mucha más experiencia, algunos de ellos de nivel más cercano al Zeta que al Theta – no olvidemos que apenas hace tres años era el segundo equipo del Club el que peleaba en esa categoría.

Dejo para el final la mejor parte. La que convierte nuestro deporte – nuestro club, por ser el nuestro – en algo diferente. El Theta ha sido este año un equipo en el sentido más amplio de la palabra, un grupo de amigos, con sus roces y sus historias, pero remando juntos hacia un fin común, y eso es lo que, sin duda alguna, ha propiciado una temporada exitosa en lo deportivo. No quiero ahondar más en fiestas y terceros tiempos, en la presencia en la grada de lesionados y no convocados, o en entrenamientos de casi 40 personas sobre el hormigón de Paraninfo (el estado del campo no varía con el tiempo). Basta percibir la sensación de trabajo bien hecho que permanece – al menos a mí me ocurre –,  cuando oigo hablar, por aquí y por allá, sobre el Tercer equipo y su temporada.

Llega la hora de plantearse metas para la temporada que viene. Por supuesto, la mejora tanto individual como colectiva en habilidades técnicas y tácticas dentro del campo, ya que el Theta seguirá siendo un vivero de jugadores para nutrir a los equipos de mayor categoría. Por otro lado, a nivel clasificatorio, se buscará la permanencia,  objetivo enorme, gigantesco, aunque no suene ambicioso. Y por último mantener esa cohesión tan especial, integrarse más en las actividades del Club de Rugby Complutense Cisneros de Madrid, y crecer no sólo como deportistas, si no como personas.

Por mi parte, simplemente espero que, la próxima temporada, cuando vengan los malos tragos, las derrotas abultadas y el desánimo, no cambie nada y con el empuje de todos, jugadores, entrenadores y aficionados,  vuelva a ser un año lleno de éxitos, se ganen o pierdan los partidos. ¡Y dos piedras!

Gonzalo Benito Alonso “Zoydberg
Entrenador y jugador del Theta

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