«El Theta ejemplifica todo lo loable del rugby»

Theta-2011

Hace unos días, un miembro de la familia Cisneriana tan dispersa por todo el mundo, nos hizo llegar un artículo que escribió tras completar una temporada rugbística en las filas del Complutense Cisneros como parte de una experiencia laboral en el extranjero que llevó a cabo en Madrid. Se trata de Charles King, habilidoso apertura de origen escocés que compartió alegrías y penas con el tercer equipo del club, el Theta, durante la temporada 2011-12. Sus palabras se convierten indudablemente en una estupenda radiografía de nuestro club, así como en un pequeño diagnóstico del rugby español.

Al acercarse el comienzo de una nueva y apasionante temporada, tanto deportiva como académica, no dudamos en pedirle a Charlie que tradujera el texto original, “In Spain it falls mainly on the pitch”, para de esta manera recordar una vez más porqué sacrificamos tanto por el rugby, por nuestro club y por nuestros compañeros:

“Mi experiencia con el rugby español empezó con la total destrucción de un hecho que siempre me había parecido incontestable: en césped artificial sólo se juega al hockey y al futbito.

Con estas preocupantes noticias, salí por primera vez al plástico bajo un sol abrasador – hacía treinta grados – junto con  un equipo conocido como el Theta Cisneros, un nombre que deriva de un evidente juego de palabras.  Evidente, digamos, siempre que seas hispanoparlante.

Los españoles que forman parte de la comunidad rugbística están orgullosos de su larga e impresionante tradición, la Federación Española tiene más fichas de jugadores que Escocia.  La selección nacional se clasificó para la fase eliminatoria del mundial de 1999, y Oriol Ripol, ala catalán que ganó la Premiership inglesa con los Sale Sharks en 2005, es probablemente su exponente más emblemático. 

Mi club, C. R. Cisneros, tenía su sede en uno de los colegios mayores de la Universidad Complutense.  El primer equipo ascendió a la máxima categoría del rugby español, División de Honor A en 2012.  El Theta, en cambio, batallaba varias divisiones por debajo, en  la segunda categoría Regional Madrileña. 

Como siempre he tenido una ardiente pasión oval, indirectamente proporcional a mi físico y aptitud deportiva, buscaba una experiencia básicamente social y recreativa. Afortunadamente mis  aspiraciones encajaban perfectamente con las del resto del Theta, un grupo que, a mi parecer, ejemplifica todo lo loable del rugby. 

Nuestra casa era Paraninfo, indudablemente el peor  campo que he pisado en mi vida, con la única excepción – claro – del otro hogar Thetudo, Cantarranas. Ambos estaban duros como piedras, convirtiéndose en enormes charcos de barro tras las lluvias de invierno.  Aprendí muy pronto que ochenta minutos de exfoliación en un campo artificial eran el mal menor.

El líder del Theta era el carismático capitán Cuartero, quien compuso una crónica al estilo de un romance español, y otra, después de un partido disputado entre lluvias torrenciales y sobre aguas especialmente profundas, como un diario de un capitán de navío del siglo diecisiete, apropiadamente cervantino en su lenguaje. En ambos casos, su ambición estética resultó magnífica. 

Sin embargo, el líder espiritual del equipo era el mítico entrenador-jugador Gonzalo “Zoydberg” Benito, intrépido  y diestro tercera línea. Estaba claro que “Zoy”,  había perfeccionado su impecable técnica la salida de las melés durante muchas temporadas pasadas marcha atrás junto a su tropa de delanteros. 

Al poco tiempo me di cuenta de que la Segunda Regional de Madrid estaba poblada de hombres lentos y grandotes.  La mayoría de los Thetudos éramos estudiantes, y, en comparación, calculo que pesábamos diez o quince kilos menos por jugador en casi cada partido que jugamos. Perdiendo a menudo por treinta puntos al llegar al descanso, frecuentemente completábamos valientes remontadas ante nuestros exhaustos contrincantes, en una carrera contra el tiempo por recuperar la desventaja.

Unas veces ganábamos, otras el tiempo se nos agotó, pero los partidos nunca eran aburridos, y la lucha contra el descenso se convirtió poco a poco en una temporada relativamente exitosa.  Después de dieciocho partidos, terminamos en quinto lugar. 

Dicho esto, la verdadera razón de ser del Theta no es la calidad de su rugby, ni las victorias conseguidas, sino el disfrute del deporte y todo lo que ofrece.  Es una unión tanto social como deportiva, y el Cisneros pone siempre por delante los valores del rugby en cada actividad en la que participa u organiza, llevando a cabo una obra de tremendo valor al mostrar a jóvenes, tanto mujeres como hombres, las ventajas del rugby – dentro del campo o fuera de él.

Tal es el entusiasmo de los que ya practican el deporte en España, que no me parece exagerado afirmar que España podría competir en unos mundiales durante los años venideros.  Desde mi punto de vista, hay dos problemas primordiales que la Federación tendrá que superar.  El primero es que muchos jugadores empiezan a jugar sólo cuando empiezan en la universidad, y por consiguiente pierden muchos años de entrenamiento de habilidades físicas y entendimiento del juego.  La mayoría de los países de “Tier Three” producen buenos atletas, pero siempre les faltará la intuición de los mejores jugadores – por ejemplo, neozelandeses – el resultado de una niñez sin rugby.

El segundo desafío en España es una carencia fundamental de buenas instalaciones.  Los campos de la Universidad Complutense se utilizan para entrenamientos y partidos todas las semanas, no sólo los equipos de los colegios mayores, quiero decir, sino también los de las facultades, las tres plantillas del Cisneros y hasta su cantera.

Para niños que empiezan a jugar en tales condiciones, el rugby resulta ser la causa, no de alegría, amistad y a veces arte, sino de moratones y rasguños.  El césped natural es un bien precioso en España, difícil de mantener dado el clima en muchas regiones del país, mientras campos sintéticos requieren fondos que no están actualmente disponibles. 

Sin embargo, hasta que llegue esta inversión, estoy seguro de que el rugby en España seguirá progresando a pesar de los obstáculos considerables a los que se enfrenta.  En cuanto al Theta, espero que algún día alcance las alturas de Regional Uno.”

Charles King, 11/07/2012

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