#LasCrónicasdeCapi: Theta vs Olímpico

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Complutense Cisneros 0 – 21 Olímpico de Pozuelo

Tras un mes de enero complicado debido bajas, exámenes y ausencias de distinta índole, se presentaba el equipo falto de rodaje pero lleno de ilusión en un aceptable campo de paraninfo – sobre todo tras las lluvias de la última semana – frente al líder y mejor defensa del campeonato.

El XV propuesto de inicio sería el formado por:

Rubén Martín, Richi Giménez (Ignacio “Izúzquiza 40’), José Mª Álvarez (Israel Arteaga 40’), Álvaro Gómez (Gonzalo Ferreras 25`), Sushil Hiranandani, José Mª Rueda (Gonzalo Benito 70’), Santiago Moliner, Nacho Puertas, Sergio Rodríguez, Arturo Delgado, Daniel Alegrete (Pablo Pascual 50’), Borja Ortiz (Álvaro Tornel 25’), Guillermo Fondevila ©, Borja Jarque (Richi Frowein 50’), Jesús Moratalla.

Comenzó la primera parte y desde esos  primeros compases hasta el descanso no cambiaría en absoluto el guion. Olímpico monopolizaba por completo la posesión del oval, tratando por todos los medios de puntuar, pero sin un claro sistema de juego que les proporcionase claras ventajas. Así, apoyados en buenos placajes y la organización defensiva, los jóvenes lebreles que componen el plantel del Theta mantenían a raya a su oponente. Sin embargo, no eran capaces de enlazar dos fases de ataque seguidas; la falta de apoyos, tibieza en los puntos de encuentro y sobre todo los errores tanto de disciplina como de ejecución (retenidos, sacar el balón fuera directamente desde saque de 22, no alcanzar la touche en golpes de castigo, amagos en el saque de la misma) lastraban, y de qué manera, el habitual juego desplegado del equipo. Llegó el tiempo de la charla intermedia, y a pesar de gozar de cerca de un 90% de posesión, Olímpico apenas había conseguido un botín de 13 puntos producto de un ensayo y dos golpes de castigo.

La remontada estaba al alcance de las manos, y más siendo conocedores de la trayectoria del equipo. A las bajas por lesión de Borja Ortiz y Litros – sustituidos en el transcurso de la primera parte por Tornel y Ferreras – se unía la de Richi Giménez. Así en el descanso ingresarían al campo en la primera línea Israel y Junior, y diez minutos después refrescarían las alas Frowein y Pascual en lugar de Borja Jarque y Dani.

La segunda parte resultó mucho más alocada. Con la presión del marcador, el theta se lanzó a la desesperada a por el ensayo, obviando el sistema planteado durante todo el año, y lo que a la postre resultó más relevante, olvidando la buena defensa realizada durante la primera parte. Como resultado de esta situación, fueron numerosas las ocasiones en las que se desplazó el balón hasta el ala, sin apoyos cercanos y con superioridad defensiva del rival, lo que se tradujo en incontables pérdidas de balón. Cada vez que se acercaba a la 22 contraria, la escuadra azul-azul, como si de una pared de frontón se tratara, se veía obligada a comenzar de nuevo desde campo propio.

Sin que el marcador se hubiera movido, se realizó el último cambio en la tercera línea, entrando Zoydberg en lugar de Chema. Tras una nueva perdida de balón y alguna violación del reglamento en los puntos de encuentro, dispuso Olímpico de un golpe a diez metros de la zona de marca. No se lo pensó dos veces, y lo jugó a la mano con la delantera, superior en peso y experiencia, en busca de un ensayo que sentenciara el partido. Como para recalcar el abandono de la disciplina defensiva, la línea colegial subió escalonada y temerosa, permitiendo el ensayo sin ninguna oposición. De ahí al final, el colegio redobló esfuerzos para puntuar, acariciando el ensayo en un par de ocasiones, que se fueron al traste con el lanzamiento de un puño y posterior expulsión, a apenas un par de metros de distancia de la línea de ensayo defendida por Olímpico; y como colofón, la intercepción de un largo pase cuando el Theta disfrutaba de superioridad en el abierto, que a la postre supuso último ensayo y última jugada del partido.

Pagó caro la joven plantilla colegial su falta de experiencia y también, porque no, acusó el vértigo ante los grandes retos y evidenció cierto miedo a fallar. Varias lecciones habrán sido aprendidas durante estos 80 minutos, que esperemos sirvan para luchar por la victoria en los siete partidos que restan.

El crack: Nacho Puertas, levantando a la grada e insuflando ánimo a sus compañeros con cada placaje salvaje que efectuaba.

El dandy: Borja Jarque, de lo poco salvable en ataque, cada día se encuentra más cómodo en la categoría, paliando su falta de experiencia y “presencia física” con unas ganas inmensas.

El duro: Rubén Martín. Su mayor experiencia no pudo evitó su frustración, y acabó dejando al equipo con 14 por sacar a pasear el puño en la mejor posibilidad de ensayo que el Theta dispuso.

Vaya día: Todo el equipo, incapaz de enlazar más de dos fases seguidas – literalmente – durante todo el encuentro.

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