Crónica: Complutense Cisneros vs AMPO Ordizia | Algo está pasando en el Colegio

Algo está pasando en el Colegio y nadie sabe muy bien qué es.

A veces a pesar juntar piezas de calidad, el engranaje no termina de encajar del todo. Le falta esa gota de aceite que hace que todo fluya y se mueva como uno. Eso es lo que le está pasando al Complutense Cisneros en este inicio de temporada.

Arrancaba el Colegio con uno de los mejores inicios de partido de la temporada. Pero como todo el mundo sabe, el rugby son ochenta minutos, y esto no es cuestión del como empieza sino del como acaba. En la primera posesión ya se acercaba a la línea de marca goierri, y cuando los de Ordizia buscaban liberarse la presión de una patada; el Colegio sacaría el primer ensayo desde ese lateral, en una jugada de manual que bordaban Andrew Norton, Tommy Munilla y finalizaba Guillermo Dominguez. Era el turno para el pie de Nacho Martínez, que a pesar de ser uno de los tiradores más efectivos de la liga, el sábado no era su día. 5 a 0 abría el marcador.

En la puesta en juego del balón, y en la que era la primera posesión para los blanquirrojos, llegaría la perdición de los colegiales: el pie del apertura Valentín Cruz. Un golpe de castigo en un ruck a la altura de las lineas de quince y diez, daba la primera oportunidad a los visitantes de abrir el marcador. 5 a 3 en a penas siete minutos.

Tres minutos después, Cruz volvería a advertir a los de azul y azul con un nuevo golpe, esta vez supuestamente más asequible que el anterior; pero el poste estaría a favor de los colegiales y evitaría la conversión. Pero los locales estaban avisados, cada error serían tres puntos, y así fue. Pero la segunda oportunidad no la desperdiciaría, y pondría el 5 a 6.

Se caldeaba el ambiente con la alta intensidad del partido, y sin duda alguna, esa nunca es una buena noticia para el Colegio, que a ya bastante dificultades está teniendo para jugar con la cabeza templada. Pasar de los rifirrafes, el Cisneros lograba reestructurar el desorden desde una recuperación de balón y montar un contraataque alejando el balón del punto de contacto, que acabaría con Christian Serra posando en marca nuevamente.

En una de las jugadas más peligrosas de la primera parte, Alberto Mendoza se escapaba de la defensa vasca y era plagado a escasos centímetros de marca; pero a pesar de ello, una vez más no se lograba materializar. En esta ocasión el zaguero de Ordizia sería sancionado con una tarjeta amarilla, oportunidad de oro para los colegiales para sentenciar el partido. Pero no sería así. En esta ocasión, Nacho si lograría pasar el balón entre los tres palos en el golpe de castigo. 13 a 6 y uno más en el campo.

De nuevo, la ansiedad que le produce a los de azul y azul defender provocaría un nuevo golpe de castigo, en esta ocasión por fuera de juego, y ya sabemos que pasa cuando cometes una infracción con alguien como Cruz en el campo. En los últimos diez minutos de la primera parte y a pesar de ser un hombre menos en el campo, Ordizia transformaría tres golpes de castigo yéndose al descanso 13 a 15 en el marcador. El último de ellos con la expulsión de Guillermo Molina “Macky”.

En lugar de aprovechar la superioridad, el Colegio recibía nueve puntos en contra y se quedaba con un hombre menos para el inicio de la segunda mitad. Como también es sabido, el Complutense Cisneros es un equipo que se crece ante la adversidad, y parecía que se iba a redimir con el ensayo bajo palos de Norton apenas empezada la segunda parte. 20 a 15, volvía la ventaja en el marcador para los locales.

Desde ese momento, empezarían las imperfecciones azul y azul, y todo el trabajo hecho hasta el momento se irá al traste. La segunda parte solo tendría un color: el blanco y rojo de la camiseta goierri. Patadas que no salen, pases a la mano del rival, golpes en los rucks. Un montón de indisciplinas y riesgos innecesarios que llevarían a darle la vuelta al marcador con un parcial de siete puntos a veinte para los visitantes. A falta de cinco minutos, el luminoso reflejaba un resultado ya insalvable para los colegiales, 20 a 35, lejos del punto bonus defensivo. Lo único que le quedaba a Cisneros era luchar por el bonus ofensivo.

Así, en el minuto setenta y siete, Guillermo Dominguez sería el encargado de cerrar el marcador con una intercepción y una galopada que haría poco más que arañar ese punto bonus. 25 a 35 y sensaciones agridulces para los de azul y azul.

Una nueva derrota en la cuenta del Colegio que poco tiene que ver con la calidad de sus jugadores, o del juego desplegado. Lo que realmente está haciendo daño a Cisneros es la indisciplina y la falta de experiencia para gestionar situaciones, que solo el talento no puede resolver.

Paula H. de Lucas

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Foto de Luz Fierro

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